Darmstadt

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genau!!

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Bo Nadal!!!

No quería dejar que pasara el año sin actualizar el blog, y desde el 22 de octubre han pasado muuuuuchas cosas, algunas muy importantes.

Como por ejemplo, el comienzo del Diplom Arbeit o Master Thesis, es decir, el Proyecto Fin de Carrera de toda la vida. ¿El título? Los que rehuyáis de frikadas, saltad un par de líneas, para aquellos valiente, aquí va: "Deep Space Receiver for Support during Superior Solar Conjunctions". Y si os interesa el topic, para mediados de mayo del año que viene estará acabado. ¿El sitio? La ESA (European Space Agency), la verdad es que no podía ser un lugar mejor para hacerlo, ni en mejor compañía.

Además de la dura rutina de trabajo y su consiguiente madrugón cada mañana, también hubo momentos divertidos. Como Halloween y la aventura en el castillo de Frankestein, a las afueras de Darmstadt.

O las míticas cenas, fiestas de cumpleaños en Karlshof, salidas a la A5, una lectura de proyecto y una graduación en Torino y un paseo lluvioso por Milán; visitas cada fin de semana, primero
Ferrán y Alfonso y luego Sara y Antía, visitando la Happy Hour del Ratskeller, cerrando el 603qm, saliendo por Frankfurt y haciendo comilonas a las 17.00 de la tarde con algún compañero de piso que cenaba a esa hora; vales del McDonalds; el mercadillo de Navidad de Darmstadt, el glühwein, unas esculturas de hielo frente a Luisencenter; comidas de trabajo que se amenizan bajo una botella de vino, la fiesta unofficial de ESOC entre semana que hace que el ir al uffico el día siguiente sea más duro de lo normal; un finde unplanned en Berlín recordando viejos tiempos del erasmus, disfrutando de la mejor ciudad de Alemania y una fiesta erasmus en la KulturHaus con el reencuentro de la ETSIT de Hamburg; otra spañische party; una cena de Navidad de gang con el mejor amigo invisible que trajo 3 cometas; un piso nuevo y sus consiguientes visitas al Ikea con sus poco simpáticos dependientes alemanes; cena en un restaurante español con italianos; plätchen de navidad ricos ricos ricos y una cena de navidad erasmus improvisada con un amigo invisible también improvisado de un simpático juego brasileño como colofón la víspera de mi vuelo a Madrid.


Ahora que releo este párrafo, parece que han sido un último mes y medio completito.

Y siguiendo el asunto de este post, BO NADAL, o FELIZ NAVIDAD, o JOYEUX NOËL, o FROHE WEIHNACHTEN, o BUON NATALE, o FELIZ NATAL, elegid la lengua que más os guste, me despido con mi foto más navideña y la copppia perfecta:


jueves, 22 de octubre de 2009

Party und dinner und Alpen und neu mitbewohner

Poco a poco se llena la agenda. De cosas imprevistas, de planes lejanos, de decisiones de última hora.

Así de la mítica fiesta zum Semester Begin en el 603qm se pasa a una porno party de la que creíamos que era más leyenda que algo real y que sacó el lado más femenino y fiero de algunas y algunos. Y el primer Erasmus Montag de este curso que comienza. Y se están retomando las cenas, cenas en la WG, en otras WG, con los de la WG, con otros, con madres brasileñas que se ofrecen a cocinar para una quincena de erasmus (viejos y nuevos) hambrientos de comida casera, con 4 botellas de vino rico rico y un culillo de limoncello (así da gusto invitar a gente a cenar), planes de futuras cenas...

Cuando en estos días de hacer menos que N A D A se llena un poco la agenda se agradece, y mucho.

Por eso te ofrecen un viaje exprés a Italia con auguros de buen tiempo y claro, aceptas. Y, por supuesto, no te arrepientes. Y se raya el CD de escuchar Infinity cuando la carretera promete. Y la visión de los Alpes con un majestuoso manto de nieve que brilla con el sol te ilumina la mirada, sea marrón y grande o verde y pequeña. Y descubrir que la montaña, aunque lejos del mar, también tiene su encanto. Su paz y sosiego. Y escuchar a Banda Fratelli en directo. Y que te dediquen tu canción favorita. Y farsi mientras la cantas con ellos.



Finalmente la WG se ha completado. Habemus mitbewohner!! Lo suyo ha costado, y lo más curioso es que, a pesar de tener una de las entrevistas más cortas (el desánimo y la desesperación junto con el cansancio nos quitaron las ganas) resultó mucho mucho mejor que lo esperado. Jerzy es alegre, sonríe mucho y tiene un gracioso acento mejicano cuando dice "hola, qué tal? o "arriba, abajo, al centro y pa' dentro", sus únicas frases en español... de momento.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Cenas de WG

Lo mejor de este curso que comienza, sin duda alguna.

Y lo más ansiado, también. No sólo por el hecho de que me he venido a Alemania a aprender alemán (algo que parece obvio pero no es fácil sino tienes con quién hablarlo...), sino también porque si compartes un piso, lo compartes.

Compartir:1. tr. Repartir, dividir, distribuir algo en partes.

2. tr. Participar en algo.


Verteilen: I. (mit OBJ)
1. jmd./etwas verteilt etwas (an jmdn./etwas) Dinge gleicher oder ähnlicher Art an mehrere Personen/an etwas geben oder austeilen Sie verteilt den Kuchen an die Kinder., Wir verteilten Prospekte in der Fußgängerzone (an die Passanten).
2. jmd. verteilt etwas auf etwas Dat. aufteilen und ausgewogen an verschiedene Stellen bringen Wir sollten die Ladung gleichmäßig auf dem Anhänger verteilen., Die Flüsse verteilen das Wasser über das ganze Land.
II. (mit SICH) jmd./etwas verteilt sich jmd. oder etwas breitet sich in einer Umgebung aus Die Studenten verteilten sich bei der Examensarbeit über den ganzen Hörsaal., Der Brandgeruch verteilt sich im ganzen Haus.

Comprobando ambos idiomas, parece que nuestro concepto y el suyo sobre compartir no difiere mucho (suspiro de alivio), e incluso en la deutsch sprache se esfuerzan en una descripción detallada y extensa, ¡para que luego digan que es un idioma bruto, con lo que les gusta la palabra compartir dedicándole varias líneas de su diccionario!

Y es que el hecho de llegar a casa, ver alguien en el salón, en la cocina, la oportunidad de decir un "Wie geht's dir?" y comenzar una conversación si te apetece, que inicien una charla contigo, su paciencia y ayuda cuando hablo alemán, el esfuerzo de todos por tener un piso limpio y decente, proponer de cocinar juntos, que te cocinen y te inviten a unirte, tomar un té/café/cerveza juntos, averiguar cómo abrir el coco más duro a golpe de martillo (sin romper la mesa en el intento) con tal de tomar un postre juntos, hablar de cosas personales bajo promesa de callar o decir la verdad junto a una copa de vino, conocernos...


Con 3 chicos a falta del cuarto, y de momento misterioso, mitbewohner que ha confirmado que viene pero que aún no ha pisado la casa, tenemos por el momento una bella zusammen leben, todo lo que había imaginado y más.
  • Aclaración 1:
Bueno, si dije 3 chicos (Lion, Brian, Daniel) +1 (Jerzey) que falta por llegar, más yo que hacen un total de 5 personas en la WG, es un poco incorrecto. Hay que sumar 3 Freundinen/Freunde más: Lisa, Giulia y Nacho a falta de los de Brian y Jerzey desconocidos/as por el momento.

  • Aclaración 2:
Para aquellos que no hayan disfrutado de un erasmus en Alemania o no estén familiarizados con el idioma o, simplemente, no lo hayan deducido del texto, WG = Wohnung = Vivienda.

martes, 13 de octubre de 2009

Ein schönes Wochenende

El pasado fin de semana fue la apuesta más grande por este año que comienza, por los nuevos que llegan.

No fue como la primera vez pero porque ya no éramos los protagonistas, porque nuestro año erasmus ya pasó y ahora continuamos persiguiendo ese sueño que buscamos al llegar aquí. También el lugar era diferente, Wegscheide en lugar de Michelstadt, aunque la caminata desde donde nos dejaba el bus hasta el albergue cruzando el monte fue bastante parecida. Pero aunque hubo que ayudar mucho, cocinar, limpiar, preparar cosas, organizar las actividades, también fue divertido.

Porque algunas pruebas también nos aventuramos a hacerlas nosotros, algunas dos veces como el "Astronauta" para sentir de nuevo el suelo a la altura de los ojos; porque había risas con/de todos; porque la Kleidungskette mostró todo lo que se podía mostrar de algunos, e incluso hizo a los indios olvidar su pudor y aunque probablemente su karma los castigará en breve contribuyeron a que su equipo ganara; por la concentración de la gente para adivinar las canciones, y si había un temazo en español su disposición a bailarlo (está bien claro quién montaba la fiesta ahí); por los peores mapas de Alemania jamás dibujados a pesar de las mejores intenciones; porque el buen humor y las ganas de pasarlo bien pudieron con una lluvia que no cesaba y una niebla que cubría lo que, como se descubrió a la mañana siguiente con el cielo más despejado, era un bonito paisaje de montaña.



Y de noche, barbacoa, proclamación de los ganadores de las pruebas y una fiesta.

La fiesta sí que es una de esas cosas que nunca cambian, como los bailes en corro o en una "mesa-tarima" improvisada o la ya mitiquísima canción de "Entre dos tierras" en la que los chicos españoles, y algún que otro extranjero motivado, (para bien o para mal, todo hay que decirlo) se quitan la camiseta.
Y es que las tradiciones son sagradas.

jueves, 1 de octubre de 2009

Hace un año...

Hace un año llegaba yo a Darmstadt, en eso pensaba esta mañana, cuando, al igual que un año atrás me perdía para encontrar la oficina de la coordinadora Erasmus, en un día también frío como el primer día, en unas calles inhóspitas que no me decían nada.
Oficina que, por cierto, no encontré. ¡Un minipunto para mi excelente orientación! Está claro, hay cosas que nunca cambian.

Un año.
Un año que lo ha cambiado todo.

Historias de la vida a parte, un breve inciso literario.
Porque hacía mucho que un libro no me tocaba tanto la fibra ni sentía un escalofrío al terminar cada párrafo, ni releía una y otra vez el fin de cada capítulo. Porque, también hay que decirlo, hacía mucho que no leía alguna historia con tintes rojillos. Por las descripciones más humanas y de una ternura insondable.


"- Pero ¡padre! ¿No se lo ha prohibido el médico?
- ¿Qué más da? ¡Hay que vivir!
- ¡Pues por eso!

El viejo calla y sonríe, paladeando su café. Luego empieza a liarse otro cigarillo".


"Esa es la verdad. El día es de los que mandan, sí. Pero la noche es nuestra".


"El pequeño David, el judío florentino, el estudiante de química destinado a la partida por sus conocimientos técnicos. David, de quien todos se reían cuando confesaba su miedo antes de cada operación en la que, sin embargo, luego se arriesgaba como el primero. David que, al fallar aquella noche la prueba de encendido, volvió a bajar solo hasta la vía férrea, arregló los contactos casi cuando el tren llegaba y, descubierto al replegarse, intentó en vano salvarse monte arriba de las ametralladoras, aunque aún tuvo fuerzas para arribar hasta sus compañeros. David que, perdidas las gafas en la última carrera de su vida, revelaba a la roja luz de las explosiones unos hermosos ojos oscuros, expresivos y profundos. Hermosos hasta que se quedaron fijos y empezaron a velarse mientras el cuerpo, dobladas las rodillas, se vencía hacia la tierra en los brazos piadosos de Torlonio, cuya mirada se iba empañando de lágrimas en un rostro desbaratado por la ternura."

La sonrisa etrusca, J.L. Sampedro.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Comienza la vida Erasmus. Segunda parte

Ya estoy aquí de nuevo. Y de nuevo estaré por un buen rato, por un largo año. Por una rutina de cenas, fiestas de amigos de amigos de amigos de conocidos, de conocer siempre gente nueva y siempre olvidar sus nombres, y, sobre todo, por los desayunos más sabrosos y tiernos.

Por una vida erasmus que comienza, igual que la vez pasada, pero de manera completamente diferente.

Por una nueva casa a la que ya he ido varias veces y que, igual, igual, me gusta mucho. Por unos compañeros en los que confío podamos intentar llevar una vida de piso divertida. Por las entrevistas que hacemos hasta encontrar la otra mitbewohner que nos falta deseando que sea lo mejor posible. Por todo el alemán que estoy aprendiendo en la última semana y por las ganas que tengo de hablar más y mejor aunque a veces se me mezcle con el inglés, francés e italiano. Por unos sueños polilingües. Y, lo más importante, por un cuarto que es ENORME y que espera vuestras visitas :)

lunes, 24 de agosto de 2009

Fin del erasmus. Primera Parte.

El pasado sábado volaba de nuevo hacia Madrid. Era la misma ruta que he repetido por lo menos cinco veces a lo largo del año, pero esta vez algo había cambiado. Me fui sabiendo que cuando volviera iba a ser todo diferente (o casi todo, pues cuento con seguir luchando por todos esos planes insieme).

Y se acabaron las "girls dinner", donde chapurreando turco y español compartíamos en inglés nuestras inquietudes, sueños y anhelos antes, después y durante una comida deliciosa. O las cenas multitudinarias multiculturales políglotas donde improvisar platos con las pequeñas aportaciones que había traído cada uno y de dónde descubrimos que freír champiñones y manzanas en una sartén para luego rellenar un pimiento y fundirle queso en el horno está muy pero que muy rico, y sin embargo echarle Ingwer (en español, jenjibre) a una salsa como si fuera orégano no está tan bueno. También es cierto que dejar a Josè en la cucina es arriesgado, pero casi siempre merece la pena.

Se acabó el ir por la ciudad y por la universidad saludando a gente, conocer a mis vecinos, quedar con gente para comer en la mensa, el café de sobremesa, la cerveza en el Ratskeller, las interminables fiestas de despedida o de cualquier cosa, el erasmus Montag... o al menos se acabó durante un tiempo, espero seguir making friends ;)

Y se acabó mi 8A 43. No sé si volveré a ver a mis mitbewohners Legolas, el Padre o la Fantasma. No creo que los eche de menos.

Ahora es 6A 81, curiosamente el primer piso que pisé en Karlshof el primer día que llegué... pues sí que es caprichoso el destino.

lunes, 17 de agosto de 2009

Spa, tiramisù y una mesa colgante

Toda una vida (y ya llevo unos cuantos años pesando sobre mis hombros) con ganas de ir a un Spa y olvidarme del mundo bajo un potente chorro de agua cayendo con fuerza sobre mi espalda.

Un pequeño logro que por fin pude tachar de mi lista mental de sencillos placeres el pasado sábado. Sólo me queda saltar una catarata, ver caer estrellas fugaces, hacer una ruta a la aventura en bici por los Balcanes (plan provisional para el próximo verano sin exámenes si encuentro algún loco/a que me acompañe), desayunar con Spätlase, probar el dulce de leche en su entorno, brindar a noi en el desierto del Gobi y bajo el Monte Denali, e ir al cine en Alemania (a ver algo en alemán).
Nada de particular, lo típico, vaya.


Y es que después de pasarme todo el año buscando el momento de ir al Jugenstilbad, decidimos Nurhan y yo, a falta de una semana de irnos, fijar un día, una hora, un objetivo: charlar de nuestras cosas pero en lugar de junto a una taza de té, bajo el agua.
Gran elección.
Agua dulce, agua salada, agua fría, agua caliente. Sumergir la cabeza y escuchar una música que te transportaba a una paraíso lejano, fijar la vista en los puntitos de luz que imitaban estrellas del techo. Dejarte estremecer el cuerpo sobre los chorros del agua y bajo el calor del sol.

Ha sido de esas primeras veces que te hacen repetir... siempre que se pueda. Queda pendiente ir juntas al Haman, ya está apalabrado, pero eso tendrá que esperar al año que viene cuando vaya a visitar a Nur a Istanbul.

Y continuando con la tradición culinaria que estaba abandonando últimamente, seguimos con el aprendizaje de un nuevo postre, grazie a Marco, del que, todo hay que decirlo, y hay mucha gente que puede corroborarlo, parece que tengo buena mano: el tiramisù. Ya podéis ir pidiendo por esa boquita aquellos desconfiados de mi arte y/o golosos...

Y una cena de las que hacía tiempo no disfrutábamos, todos juntos en la terraza, con una mesa colgando del pasillo bajo las estrellas, gente que decide cocinar una lasagna, gente que se apunta a última hora, más platos que se improvisan para llenar todos los estómagos que haga falta, champagne francés para la ocasión, cervezas y vino para la comida, y todo suspendido en el aire fresco de la noche sobre el incredibile cuarto piso del 8A.

domingo, 9 de agosto de 2009

¡Fuera obras!

Dos cosas han cambiado totalmente desde la primera vez que llegué aquí.

La primera, el buen tiempo y que amanece con 20º a las 8.30 am, un calor húmedo pero calor al fin y al cabo. Y la segunda, y más sobresaliente, es la ausencia, poco a poco, de todo rastro de obras.

El 10A-B reluce tras una capa de pintura azul y el 10C ha aparecido con un tono burdeos, que junto con el verde del 8A-B-C y el rojo oscuro del 6/6A dan una atmósfera jovial y alegre a todo el Karlshof.

Sólo faltan que desaparezcan las vallas de metal y que recojan todos los escombros y cascotes de la obra. De momento ha aparecido un Bier Garten, un parquecillo para familias y lo que al parecer era un bar/sala de fiestas. Nada de eso está abierto todavía, pero al menos asoma la cabeza.

Parece que los erasmus del próximo año van a ser muy, muy afortunados. Y aquellos que nos quedaremos otro año para verlo, también.

viernes, 31 de julio de 2009

Y llegó el final...

Intentaba no pensar en ello, aislarme del mundo y congelar cada momento.

Un afán vano contra un elemento ineluctable... el tiempo.

Y es que este Erasmus Jahre prácticamente ha llegado a su fin. Cada día, cada noche, una despedida, un adiós con la esperanza de que sea un "hasta pronto" que en muchos casos será un "hasta luego" definitivo.

El pasado martes andava via Ane, mi hermana del erasmus, los cimientos de este año. Antes y después, más españoles, italianos, brasileños se despedían de nosotros. Pero a nadie más echo tanto de menos como a ella, compañera de viajes, de charlas interminables junto a una taza de té y cómplices cruces de mirada.

Me consuelo pensando en nuestros planes y perspectivas, en todos los pasteles que nos quedan por hacer, tanto cilantro que gastar, debates culinarios que sostener, ideas que compartir, sueños que inventar, en volver al Trésor y a pasear junto al Bósforos, nadar en la costa gaditana y pasar el tiempo junto a cualquier rompeolas gallego, y decidir todo eso tomando una caña en la Latina o un helado en el Gianrossi.

Pero, por mucho consuelo que me busque, sigo echándote de menos. Desde el palco ya no se conspira, analiza o suspira. Me falta la pausa del tercer piso antes de subir al cuarto (el ascensor ya no se estropea cada dos por tres, sino cada siete por tres). Me falta jugar a traducir alemán-español. Falta quien me haga la competencia al hablar. Falta quien me lea la mente. Sobra un asiento vacío en la cena de chicas. Me falta correr 10 minutos y caminar 15 una vez al mes. Faltan las tortillas francesas mit Käse mejor elaboradas.

Me faltas tú. Aunque no por mucho tiempo, en cada escala en Madrid cuento con verte y poder realizar alguna de esas cosas que tanto echo en falta.

Gracias por este año, por mudarte a KH y estar ahí siempre, gracias por hacer de este año un Erasmus perfecto.



Ich habe dich lieb, Anecim! :)

lunes, 27 de julio de 2009

Guadalupe Trip


En un parón entre exámenes, una visita genial.

Aunque estábamos todos muy cansados, intentamos dormir lo menos posible, buscar el máximo número de cervezas en una fiesta, y por supuesto hacer el recorrido típico Heidelberg, Frankfurt y Darmstadt en bici.

Y se mezclaron las Abschiedsparty con su bienvenida. Desayunos con café y pasta bolognesa, chorizo y salchichón de la tierra, entrañables quedadas en el archiconocido Maritim, Mery enseñando español a los alemanes que no eran lo suficiente simpáticos con ella, haciendo amigos autóctonos (de alemania) o más bien intentándolo, riéndonos con/de ellos...

Revisitando Heidelberg con sol y lluvia e interminables escaleras cuesta arriba con que deleitar a Pablo, y encontrarnos casi media docena de despedidas de soltero por ambas partes (novio y novia) a cada cual más hortera y escandalosa en pleno centro de la ciudad por la calle peatonal más larga de Europa, la Hauptstrasse, de 1,6 kilómetros.

Y disfrutar de dos últimos días de pleno sol en Frankfurt y Darmstadt para compensar el mal tiempo de la llegada. Pasear junto al Main, discurrir sobre posibles teorías egipcias acerca del Euro gigante frente al BCE, jugar a paloma blanca-paloma negra, cazar conejos en un parque, una competición de carreras en las escaleras de un centro comercial vacío en domingo, degustar una cerveza con mosquito de la tierra incluido, en fin, cosas típicas de cualquier visita turística.

Gracias por ser, aunque sólo por un fin de semana, esos compañeros de piso que tanto echo en falta el resto del año. Por dejar un hueco en vuestras vacaciones para mi sencillo pueblecillo. Por seguirme en las fiestas a pesar del cansacio del viaje. Por la sonrisa y el optimismo de unos ojos más azules que nunca y el mejor hoyuelo del mundo.

Tante grazie... ci vediamo... pronto! :)

sábado, 18 de julio de 2009

Karlshof Fest '09

De nuevo hay bombillitas de colores colgadas entre los árboles del parking.

Como ya he dicho en alguna ocasión, por aquí aburrirse es imposible y estudiar más que difícil.

La semana pasada fue la Allgemeinabschiedsparty, una cena-fiesta de despedida de los erasmus 2008-09, debajo del edificio 8C con mesas repletas de comida y un equipo de música que presidía una improvisada pista de baile.

La comida, de todas las partes del mundo: desde auténticas torrijas españolas y la clásica tortilla hasta helva turco pasando por algún aperitivo francés y platos cuyo nombre no recuerdo de brasileños y portugueses. Y postres, muchos postres. ¡Y vino, cerveza y caipirinhas!


Y esta semana, el Karlshof Fest, nuestra fiesta propiamente dicha, con conciertos, cerveza, mucho ruido y comida.
Los puestos de comida que rodeaban la mayor parte del recinto, eran de lo más variopinto. Familias árabes, hindúes y coreanas cocinando en alegre armonía con los chiquillos correteando entre pequeños aperitivos exóticos por 50 céntimos o 1,5 euros dos unidades. Cerveza OettingerVilla o Pfungstädter que degustar entre cada actuación.

Los conciertos eran de las Karlshof Bands que habían estado ensayando toda la semana, después de comer era bastante común oír el sonido de alguna guitarra aislada. Como estas tres del vídeo a continuación que estuvieron preparándose varios días para deleitarnos con su música y donde podemos escuchar el temazo de Offspring, "The kids aren't allright" cantada por Murat y con el sinfónico coro "oh oh oh oh" de Cemal. Todo hay que decirlo, ese día llovió bastante :P.





Y después de un tranquilo grill de despedida, a la cama pronto para seguir estudiando al día siguiente... o hasta la próxima fiesta.

domingo, 5 de julio de 2009

Heinerfest 2009

Desde el jueves de esta semana llevo oyendo desde la biblioteca la música de las tómbolas, de las atracciones, de los conciertos, todo un murmullo caótico que intenta alejarte de la concentración del estudio.

Y es que, no sé cómo, pero aquí no ganamos para fiestas. Recién llegada de España, donde cada día me llegaban al Facebook la invitación a un nuevo evento me encuentro con que cada año, el primer fin de semana de Julio son las fiestas de Darmstadt, el Heinerfest.


Coches de choque, una noria gigante y luminosa, pagar para despeinarte y perder el equilibrio en unos discos giratorios, probar el algodón de azúcar, reírte de la gente y su mala puntería con una pistola o un balón de fútbol, conciertos y perderte entre la gente, mucha gente; aunque escuchar el "que llueve que llueve la virgen de la cueva" en el patio del Schloss (el castillo) por parte de una Asociación cultural de Logroño (ciudad hermandada de Darmstadt), eso sí que no tuvo precio.
Todo el glamour de unas fiestas de pueblo.

Y es que cosas así nunca vienen mal para despejarse un poco y olvidarse de seminarios y ECTs, sobre todo cuando aquí las distancias dependen más que todo de la decisión de "salgo de casa y cojo la bici", porque luego sólo es dejarte llevar en 5-7 minutos al centro.


http://www.redworks.info/HEINERFEST_2009/index.php?tid=9&l0=9&lng=de

miércoles, 1 de julio de 2009

Masacre

"You are going to be massacred", eso es lo que me ha dicho el tutor con una amplia sonrisa. Al menos, todo hay que decirlo, es majo. Y, también hay que decirlo, no es alemán.

A falta de un día para preparar una presentación de una hora (en inglés, complicaciones las justas) sobre un tema infumable aunque relativamente interesante sobre el Beamspace Beamforming plagado de normas, matrices, señales y vectores, 8 papers de considerable tamaño y dos días de trabajo, las perspectivas de éxito son más bien pocas. Y si a eso le colocamos el añadido de un profesor exigente al que le gusta poner en un aprieto a los alumnos con una cruel sinfonía de preguntas interminables como no contesten a la perfección la primera de ellas, la imagen de la "masacre" comienza a tomar forma en tu mente.

Sin contar, claro está, con los nervios de hablar en público durante tanto tiempo y sobre un tema tan friki al que estoy poco acostumbrada, la verdad. Igual con un par de transparencias sobre la Spañische Party, las cervezas alemanas o Miguel Hernández consigo un poco de soltura en la exposición...

¡Qué me masacran! Después de una hora y media en el despacho discutiendo de matrices y subespacios salí con una sonrisa nerviosa. Menos mal que ya tengo a público amigo que se ofrece a ir a verme y a recoger mis restos. Y un tutor que me compadece tooooooda mi mala suerte que no ha sido poca este semestre, y tras un recalcado "Rosa, please take care of yourself" me desea un "Good luck!" de corazón, porque desde que se enteró que mi fiasco en los ligamentos del tobillo había sido jugando al fútbol y que en la última reunión le dio por comentar conmigo la final de la Champions y a la pregunta de ¿Real Madrid o Barça? contesté Madrid y se le iluminó la cara y juntos tiramos un par de piedras sobre el Barça y la mala suerte del Manchester, realmente le caigo bien.

Al menos un minúsculo porcentaje del tribunal que va a examinarme está conmigo... Si supiera por qué equipo suspira el profesor Gershman igual añadía una transparencia extra con la cual ganar unos pocos puntos...

Al menos Madrid bien, muy bien. Y el regreso genial. Igual la masacre de pasado mañana no es para tanto...

domingo, 21 de junio de 2009

Morriña

Esta mañana me he cruzado con el mítico bus de Alsa Galicia-Castilla y León-Madrid que tantas veces me ha llevado y me ha traído de vuelta a casa.

Eran las 10 am y aún no habíamos superado los más de 20º grados a la sombra. Soplaba una brisa suave pero enérgica, fresca, y si no fuera porque adolecía del penetrante olor a brea podría haber cerrado los ojos e imaginar que paseaba por el puerto de Coruña...

Estoy al comienzo del campus universitario y los primeros metros de la A-6, la carretera de Coruña. Y ese letrero azul con forma de flecha, bien grande, que dice "A CORUÑA". Y la infinidad de coches que lo cruzan, las ganas de estar en uno de ellos y 5 horas más tarde poder pisar la arena pedregosa de Riazor y sentir cómo se estremecen los pies cuando te roza su agua cristalinamente helada.

El mar... su recuerdo me llena de morriña. Sobre todo el hecho de poder ver un horizonte sin fin en lugar de calles y edificios inexpugnables.


El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Si para Alberti fue su padre, en mi caso me alejé yo sola... La universidad, unas ganas inmesurables de comerme el mundo.

Pero es bien cierto que volveré... algún día.

jueves, 18 de junio de 2009

Di ritorno... momentaneo

Vuelta a Madrid, vuelta a la vida real.

A la rutina de universidad, de buses, caos y cuestas.

Y es que, después de casi 9 meses en Alemania con interrupción de dos semanas aisladas, medio mes de retorno es tiempo considerable. Y pisar las mismas calles de siempre, quedar donde siempre y tomar algo donde siempre. Pero todo de una manera diferente.

Parece que el año de Erasmus fue un sueño, algo irreal. Todas las vivencias se me antojan lejanas. Aquí no hay fiestas culturales (probar el limoncello forma parte de la formación personal de cada uno, natürlich!), ni Erasmus Montag, ni cenas/barbacoas/viajes improvisados. Aquí todo sigue un orden, un cauce inmutable.

Camino por las calles y me imagino que todo se ha acabado, que ya no vuelvo a Darmstadt, y se me hace un nudo en la garganta. Pienso en qué habría pasado sino me hubiera ido... no, no lo pienso mucho, no tiene sentido.

Pero a veces está bien volver y ver que, aunque algo importante haya cambiado, lo esencial siga intacto. Como que te dejen invadir un salón dos semanas y que pidas moje manchego y te lo concedan a la primera, que te cuiden la carta de pago y a napolitanas, la sonrisa de la gente que te encuentra por la calle, conocer a gente en la biblioteca, las llamadas nacionales e internacionales, un libro en castellano con que aumentar mi gula sin necesidad de diccionario, las cañas con raciones y recordar el sabor de boquerones y cazón...

"El hombre atraviesa el presente con los ojos vendados. Sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad estás viviendo. Y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar al pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido."
El libro de los amores ridículos, M. Kundera

martes, 16 de junio de 2009

Ein schönes Tag

Llega el segundo semestre, y, al igual que en la universidad, el calendario festivo también se actualiza. Primero la spañische, inigualable, a la que le sigue la italienische y se finaliza con la französische. Todas ellas trufadas con alguna que otra fiesta en algún club entremedias.

Esta vez, la Italienische Party fue algo especial, fue un día completo. Primero, un desayuno en muy buena compañía con tostadas de colores semicrujientes que ya echaba de menos y un par de películas, tiempo que se escapa, vuelta por el centro, comer pasta con italianos cocinada por el mejor de ellos, biblioteca, entregar un regalo de no cumpleaños bien merecido, ponerme un bonito vestido que tengo que agradecer a las compras de mi mamá cuando vino de visita, barbacoa turca del cumpleaños de Isil a la hora de la cena y a medianoche llegada a la fiesta.

Y el verano ya llegó a Darmstadt. Y bajo un sol tenue pero cálido decidimos las chicas ponernos vestido, juntarnos para hablar, reír, esperando en la terraza a que los chicos pusieran la barbacoa en funcionamiento.

Y disfrutar de la reunión turco-española. E hincharnos a comer mil y un platos típicos de Turquía con Adana Kebab hecho in situ. Y hablar, sacar mil estúpidas fotos sin sentido para nadie excepto nosotras, charlar en inglés, chapurrear turco y escuchar chapurrear el dulce español de Nurhan que dice un "la virggggggen" del que Marina estaría muy orgullosa. Y pasarlo tan bien que no puedes evitar en pensar en el año que viene, en qué será de nosotras, en lo bien que estamos juntas y, sobre todo, en lo que nos vamos a echar de menos.

Pero aún es pronto para pensar en ello, y, tras tanta emotividad, nos encaminamos a la fiesta, donde nos esperaban unos pizzeros la mar de apañaos, accoglienti, generosi con il limoncello, sorridenti...

Y finalizar la noche danzando insieme, una canción especial, que dice que noi, gente che spera, cercando qualcosa di più, in fondo alla sera la sera la sera... noi, gente che passssssa e che va, cercando la felicità sopra sta terra sta terra sta terra...

Igual yo creo de haber encontrado la felicidad, por lo menos soy feliz escribiendo este post. Y, sobre todo, aprendiendo idiomas... ¿para cuándo una fiesta alemana que me motive? ;)

lunes, 8 de junio de 2009

Principio y final

No sé si alguna vez hablé aquí de mi primer día en Darmstadt.

Miércoles 1 de octubre de 2008.

Fue un día de mierda, lo recuerdo perfectamente. Dos horas de retraso por tráfico aéreo en Frankfurt en un día de lluvia, oscuro y frío, en el que fui corriendo a todas partes en una ciudad desconocida... Dejamos todo el equipaje en la estación, pedimos un mapa en la oficina de Información y Turismo y nos apresuramos a encontrar el Studentenwerk antes de las tres para firmar el contrato de la casa. Resulta que los miércoles, está cerrado. A pesar de su cara de asco cuando nos vieron a Javi y a mí entrar, les debimos de dar tanta pena con nuestras caritas de desesperación que hicieron el esfuerzo de buscar nuestros nombres y darnos los papeles que necesitábamos para conseguir la llave.

De ahí, vuelta corriendo al Meeting erasmus y la asignación de tutores que nos estábamos perdiendo. Llegamos cuando estaba acabando, claro está. Al menos alcanzamos a comer un mítico bretzel y a tomar un poco de zumo, saludar los dos primeros españoles que te encuentras por el camino y después corriendo de nuevo con el recién encontrado tutor a buscar al Hausmeister y tener techo donde dormir esa noche.

La llegada a Karlshof fue lo más desolador de ese día. El camino, de tierra enfangado, y sólo alcancé a ver los dos primeros edificios totalmente cubiertos por andamios, un recinto vacío, inhóspito y totalmente diferente a lo que venía acostumbrada de Madrid... Al encargado no lo encontramos, pero un subalterno se fió de nosotros y de nuestros contratos y nos abrió la oficina con todas las llaves, todas menos la mía...

Recuerdo el camino de vuelta a la estación para traer el equipaje. Eran alrededor de las cinco de la tarde y casi de noche. Lluvia que caía de un cielo plomizo. Me recuerdo diciéndole a Javi con la voz quebrada: ¿y aquí vamos a tener que estar dos años? Y Javi: Rosa, por favor, no me recuerdes ahora eso...

Tras dejar las cosas en casa de Javi nos quedamos un rato viendo caer la lluvia, pensando qué cenar y sin ninguna idea de dónde habría un supermercado ni ganas de ir a buscarlo. Luego un mensaje de Dani, que estaba con María frente al 10C, el primer edificio con andamios, para ir a comprar a un supermercado que estaba más o menos cerca, el ahora ya mítico Penny y nos reunimos bajo el 10B, el segundo edificio con andamios, a charlar un rato, esperando que amainara. Recuerdo que estábamos desubicados, desorientados, solos y con frío. Y entonces llegó ella.

Es una de esas escenas que se graban en tu memoria. Recuerdo incluso tu ropa, Silvia. Una chaqueta morada larga y las pseudoconvers del Arena que hoy te he visto tirar. Cada vez que pienso en nuestra charla creo que tuviste que reírte muchísimo de nosotros y de nuestras miles de preguntas, cada cual más absurda. Recuerdo lo mucho que nos alivió escucharte, tu voz tranquila y pausada contestando nuestras dudas atosigantes, tus consejos, tu optimismo, todo lo bueno de Karlshof y Darmstadt que en esos momentos éramos incapaces de ver. Y la lluvia que seguía cayendo, implacable. Entonces, aparecieron Josè y Marion, que venían de correr totalmente empapados y se quedaron un ratejo a saludar. Y así salió lo de "Él también hace la doble titulación de teleco, si tenéis cualquier duda con el máster, preguntarle, es muy majo, seguro que os ayuda sin problema". Y sí, dos semana más tarde tuvimos un lío impresionante con el máster y las asignaturas, y tenías razón, Josè nos ayudó encantado y más tarde nacía una amistad, aunque esa es otra historia.

Hablando bajo los andamios se hizo muy tarde, hacía frío y la lluvia no cesaba. No recuerdo muy bien cómo pero, el caso es que, esa noche, acabé en tu casa. En tu cuarto, hablando, escribiendo un mail a mis padres, descubriendo cosas, animándome más con cada cosa que me decías, despreocupándome por mi llave que seguro que aparecería mañana, segura de que acabaría en el edificio 6 u 8, lejos de los andamios que tanto me habían asustado al principio. La cena, con Alexia, Ana, Jordi, Leire que estaba de visita, fue sencilla pero alentadora. No te puedes imaginar lo bien que me hiciste sentir esa noche... Y dormir, porque gracias a tu colchón y una almohada mi espalda descansó mucho mejor esa noche.

Al día siguiente salió el sol. Me levanté temprano por los nervios y fui a por mi llave, la habían encontrado. Edificio 8, de color verde esperanza.

Hoy también ha hecho un día precioso. Luminoso desde las 7.30 am. Y también me levanté temprano pero para tomarme un batido contigo (a falta de poder tomarme algo más, ¡qué hambre me daban vuestras tostadas!). Y llegamos forzando al aeropuerto, con atasco para que no sufrieras de nuevo la velocidad de Josè en la autopista...

Y a estas horas estarás en casa ya, comiendo comida de mamá... Yo aún no me he preparado otro superbatido, no tengo ganas. Me siento rara, una mezcla entre triste y nostálgica, sin hambre... Si te he echado de menos estos meses que andabas liada con el proyecto y la vida en general, imagínate lo que te voy a echar de menos ahora... ¿Quién me va a cuidar ahora? El café en el 603 donde ponernos al día ya no será lo mismo, tendré que buscarme a alguien nuevo a quien darle la chapa... Aunque procuraré mantener el tobillo sano para cuando vuelvas y jugar de verdad al baloncesto, y no dejar de recordarte todas las fiestas que me debes...


Eres de las personas más buenas y dulces que conozco. Y que saben escuchar el torbellino de palabras que sale de mi boca. Sólo siento que los momentos compartidos fueron cortos y se me escaparon de las manos. Pero el tiempo que tenemos por delante es suficientemente largo como para que no tengamos que preocuparnos por el pasado. No importa dónde, Pamplona, Madrid, Coruña, Darmstadt, tu ciudad perdida de la India o la ciudad dónde acabaré yo, creo en una amistad que no conoce fronteras, y en unas avanzadas comunicaciones que tenemos la suerte de estudiar y que ayudan a sentirse cerca a pesar de estar lejos.
Gracias por todo. Aunque ya te estoy echando de menos...

Pienso en ese primer día y en la ilusión que me hace ahora mismo quedarme otro año aquí, y comparo ese cambio de mentalidad. El erasmus no lo hace el sitio, aunque bien es cierto que influye mucho, el erasmus es la gente, el día a día especial que forjas con cada una de esas personas... Aunque no sé qué será de mí el año que viene sin todos vosotros que os iréis escabullendo de aquí a cuentagotas, supongo que tengo confianza en la gente que está por llegar... y en vuestras visitas venideras.

Silvia, a ti la primera te digo: ¡hasta pronto!

miércoles, 3 de junio de 2009

¿Qué comemos hoy? Batido de...

Batido de fresas con plátano.
Batido de espinacas, zanahorias, patatas y nuez moscada.
Batido de espárragos con crème fraîche.
Batido de pollo con zanahorias (el más rico de los no afrutados con diferencia).

Y este viernes tengo un par de invitaciones a dos barbacoas, una en el tercer piso y otra en el octavo del 6A, será el momento de idear un batido de chuletón a la parrilla con ajillos tiernos, a ver cómo sale... De momento, bebo más leche que un bebé, a ver si, ya puestos, crezco.

Y del dolor que tengo en la boca ya ni os hablo. Sólo decir que no se lo deseo ni a ciertos tipejos del MAT (departamento de matemática aplicada de la ETSIT) que tan p... mal nos las hizo pasar en exámenes, revisiones, y con el ECO.

Primero el pie, del cual hoy me han dado el alta, yujuuuuu! Y ahora esto... Ayer estaba convencida de que el Karma me odiaba, fue un día duro y sólo pensaba en lo que daría por estar en casa y dejar que me cuidara mi mamá... Pero hoy he estado reflexionando un poco, en parte por mí, en parte porque el médico ha dicho que es muy importante que me relaje y me anime que el estado anímico influye mucho, y he llegado a la conclusión de que tampoco estoy tan mal.

Este año han pasado muchas cosas que no apetece recordar, pero muchas, muchísimas otras, que recordaré siempre. Como no estar dentro de esas mille donne e ir en brazos hasta un parque al fondo de una cuesta, hacer un picnic improvisado y comer mientras dos excursiones de chicos y de ancianos les da por reunirse justo enfrente de nosotros, cenar a medianoche, bailar ska a la pata coja, estambul y berlín, dejarme llenar de plantas mi casa, probar todas las mermeladas del supermercado a la vez, ver películas con segundas y terceras partes, y, sobre todo, perder el tiempo de una manera tan magníficamente perfecta que más que sentir cómo se escapan los minutos, ves volar las horas, y a veces las tardes, y, aunque te arrepientas por un momento de cómo has perdido el día sin enterarte, sabes perfectamente que si volvieras atrás habrías hecho exactamente lo mismo, sin cambiarlo ni un ápice.



Cómo diría mi buen y sabio amigo Pablo: no hay nada más fácil que permanecer revolviéndose en la inmundicia. Lo grande, lo realmente importante, es hacerle frente y buscar siempre el lado positivo de las cosas, aunque a veces sea sólo un rayo de sol en tu ventana.

Decía Sartre: Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace.
Et voilà!
Puede que yo quiera comerme un asado pero no pueda hacerlo, sin embargo, cada vez que quiero tomar un batido de frutas, echo los pedacitos en la licuadora, muuuuucha leche, le pongo la pajita y me preparo para disfrutarlo, ¡a la vez que como algo, claro!

domingo, 31 de mayo de 2009

Schlossgrabenfest


El último fin de semana de mayo, de jueves a domingo, tiene lugar el Schlossgrabenfest, el mayor festival de música de Hessen. El emplazamiento, inmejorable. En pleno centro, en los alrededores del Schloss y del Herrngarten, se colocan carpas de comida y bebida y, por supuesto, los escenarios.

Es increíble la cantidad de gente que se deja ver por las calles a eso de las 5 de la tarde. Además de las terrazas que ya están a rebosar bajo el sol de mayo, ahora se le suman los conciertos y Darmstadt tiene más vida que nunca.

Y así se ve el Schloss ahora, rodeado de tenderetes y de mucha mucha gente. Y todo con un sol reluciente que te transporta inconscientemente a las fiestas de la virgen de la Paloma en Madrid, a las del 2 de mayo, a cualquier celebración popular.


De la música hay que decir que eran (casi) todos grupos alemanes, conocidos en Alemania pero cuyos únicos fans extranjeros eran Perry, Mason y en ocasiones el Tato. Aunque la mayoría cantaban ska y rock en inglés e, importante, a últimas horas de la noche versionaban canciones conocidas que hacían vibrar y saltar al público.

Parece que al final voy a volverme con la idea de que en España y Alemania las cosas no son tan distintas: chonis en las ferias hay en ambos lugares, terrazas que se llenan a sol y sombra, gente con ganas de pasárselo bien... ¿Diferencias a resaltar? El descuento en transportes, el sueldo y cambiar el tinto/sangría por la cerveza.



http://www.schlossgrabenfest.de/2009/

sábado, 30 de mayo de 2009

Brauereibesichtigung --- Brewery Tour

El pasado jueves fue un día importante.
Y esperado. Y es que, cuando te gusta mucho una cosa, la oportunidad de ir al lugar donde se crea la sabrosa, espumosa y deliciosa cerveza, es algo que esperas con ansia.
Y así es como un grupo de erasmus de todas las nacionalidades (española en abundancia, como no podía ser de otra manera) visitamos la fábrica de la Pfungstädter. Intentamos no dormirnos durante la charla de la visita en alemán, esperando con ansia el momento de degustación de la cerveza que nos esperaba al final.


La tradición cervecera de Alemania es muy antigua, y según consta en una enciclopedía germana de 1645, la bebida típica de las tribus de ese país era el "Mer", tradicional brebaje fermentado, néctar divino.


Antes de conocer el lúpulo, los europeos del norte utilizaban hierbas aromáticas y plantas silvestres, logrando una Cerveza más ligera, de poca duración y no apta para el transporte. En el siglo XII el rey Juan Primus, conocido como Gamb
rinus, combate el hambre en sus dominios a través del cultivo de la cebada, con lo que impulsó la fabricación de la Cerveza. En la Edad Medía, las tierras alemanas poseían cerca de 500 claustros en los cuales se elaboraba y comercializaba Cerveza, ya que al estar prohibido el vino en la cuaresma, bebían Cerveza. Esto no era privilegio exclusivo de los monjes, puesto que las monjas de los Prados de Santa Clara, recibieron de parte de los duques de Baviera, el derecho de elaborar su propia Cerveza.

Alemania ha influido mucho en las características de la Cerveza moderna, al punto de que hoy en día cuenta con una "Ley de Pureza", promulgada por el duque bávaro Guillermo IV en 1516. Esta norma obliga a producir la bebida con cebada malteada, levadura, lúpulo y agua.

Y una vez que descubrimos cómo se elaboraba la cerveza, llegaba el momento de probarla. Nos dieron una salchicha con pan y una vez que sirvieron la comida se abría la barra libre de poder pedir la cerveza que te apeteciera probar... y así una después de otra. ¡Así da gusto hacer turismo!


domingo, 24 de mayo de 2009

Spañische Party Vol II


Lo hemos vuelto a hacer.
Incluso podría decirse que con más sudor y lágrimas que la última. Hay que ver, lo complicado que es montar una fiesta y aún peor es coordinar a un grupo de erasmus españoles.

Pero parece que tanto esfuerzo ha merecido la pena. Y eso que se esperaba mucho menos, porque el jueves de esta semana era Feiertag y un fin de semana de 4 días es un bien preciado que mucha gente aprovecha para viajar.

Se echó de menos a mucha gente, muchos erasmus que faltaron por culpa del puente, pero, como la otra vez, se me pasó la fiesta volando. Y por supuesto se llenó de gente. Entre el ir y venir de un lado a otro de la fiesta, de los djs y la tarima a la barra, saludar, sacar fotos, invitar a algo o que te inviten, salir un rato fuera a tomar el aire y aprovechar los veintipico grados que hacía, disfrutar del estrés de servir en la barra, distribuir pegatinas y agenciarme la mitad, hablar con la gente, perder mil y una veces el pseudoclavel-rosa de papel que daba el toque folclórico a la vestimenta femenina de los organizadores, bailar pegados, separados, subir a la barra, a la tarima, reír mucho mucho, pedir alguna canción, buscar a gente, encontrarla, perderla de nuevo, que te encuentren...

Una gran fiesta. Incluso la limpieza del baño tuvo su punto de gracia, a pesar de que fuera a las 8 de la mañana y estuviéramos todos destrozados.

¡Y aún me quedan dos más a organizar! Si es que la tradición continúa y, visto el éxito que se repite con cada una, no me cabe duda alguna de que así será para todos los erasmus venideros.

lunes, 18 de mayo de 2009

Berlín, más alternativo que nunca



Decía un simpático personaje de aquí de Darmstadt, en un momento de ubriaca felicidad, que hay dos tipos de turismo: el turismo de día, y el turismo de noche. Pues bien, con esas palabras podría resumirse perfectamente el pasado fin de semana en Berlín.

El primer día, tras un confortable vuelo de Ryan-air previo bus al aeropuerto patrocinado por la mafia turca, como buenos erasmus que somos, fue sencillo de planear. Llegamos a las 22.00 y cenamos por 3 euros (un punto mágico de Berlín es lo barato que es salir, de ahí la vida que hay en sus calles) con Berliner Pilsner de la que no nos cansamos en todo el fin de semana, paseamos un poco por sus calles del este hasta llegar a una discoteca frecuentada por los erasmus, el Sage, donde el roch y el heavy se mezclaban en dos salas de distintos escenarios, donde una cama de armazón de metal aparecía en medio de la nada junto a un columpio entre una decoración rayante y, cuenta la leyenda porque nosotros no lo vimos, que en alguna parte hay una piscina.

La noche acabó con nosotros volviendo con las primeras luces de la aurora. Tras dormir un rato e improvisar un rápido brunch con muuuucho café nos lanzamos a conocer la ciudad. Lo primero, un Freetour al que podías unirte cada día desde la puerta de Brandemburgo, donde una simpática argentina, que vivía al máximo cada palabra que contaba, nos sumergió en la historia berlinesa con anécdotas que no conocíamos.



Como por ejemplo la de la caída del muro de Berlín, un hecho tan importante del que nunca me había parado a pensar cómo había ocurrido realmente. Y para los que desconozcan la historia, al final de aquella visita, sentados en el césped frente a la Dom descubrimos cómo, al final de una conferencia de prensa retransmitida en directo por televisión, a últimas horas de la tarde del 9 de noviembre de 1989, el Secretario de Agitación y Propaganda del Partido Socialista Unificado de la RDA, Günter Schabowski, anunció a las 18:57, incidentalmente, la aprobación de un decreto que permitía a los ciudadanos de la RDA viajar sin limitaciones fuera de las fronteras de la misma.


Dicen que las segundas partes nunca son buenas pero en el caso de los viajes se equivocan. Una vez más, después de Praga, repito ciudad, y una vez más vuelvo enamorada de ella.

Se puede alegar compañía, fiesta, buen tiempo o que sin duda la ciudad lo merece. Y sobre todo que, más allá de los monumentos, me he sumergido en sus calles, en sus barrios, hasta en el patio de sus casas.

Del Berlín bohemio y tranquilo que con un acordeón en la esquina te transporta a las calles de St. Michel al barrio judío con la metralla tachonando las paredes y las placas que reviven nombres y personas; de las callejuelas en las que se mezclan todos los estilos arquitectónicos conocidos, cristaleras, paredes decoradas con antónimos que hacía un guiño a la constante antítesis de la ciudad, balcones románticos o pintadas de grafitis; los restaurantes improvisados en cualquier edificio derruido manteniendo su orgullosa decadencia; los patios interiores de terrazas elegantes o con un Café-cinema de corte alternativo con las paredes desconchadas y donde el arte y la escultura libre son su dogma; las bombillas de colores que, en cuanto empezaba a bajar el sol del cenit se encendían en cada esquina... ¿Duerme la ciudad? No. No al menos tres días que yo estuve allí, dónde a las 3, 4, 5 de la mañana había un kebab que comerse, donde a medianoche podías cenar sin problemas, donde varios Spätkaufen siempre abiertos calmaban tu sed de cerveza.

El Spree llevaba en sus orillas esa magia del constante cambio inesperado, insólito. Con la misma probabilidad nos encontrábamos una fiesta en una casa-barco de madera, como un parque de bancos gigantes y coches forrados de césped con altavoces en su interior, playas aritificiales con toda una extensión de pistas de volley playa y bar con palmeras y hamacas al más puro estilo de Hawai, pistas de baloncesto llenas de grafitis sacadas del Bronx, algún monumento, casas de corte comunista...

Aunque para alternativismo, la casa okupa que visitamos. Por fuera era un edificio de piedra con pinta de estación medio derruida, por dentro era muuuuucho mejor que cualquier ascensor de Karlshof. Todos sus pisos estaban inundados de artistas que pintaban al mismo tiempo que recibían curiosos como nosotros. Paz, anarquía, amor, tanques tachados con una inmensa cruz negra y el cambio climático eran los temas más recurrentes. Luego, un inmenso patio de arena donde se reunía la gente con una caravana llena de colores, bancos para sentarse, para pensar, hablar, inspirarse... Esculturas metálicas, tiendas de lonas de té y artesanía, música...



Acabamos un día tan alternativo y surrealista bailando en una antigua central eléctrica, con música tecno, sacudidas de luces, humo y croissants de compañeros de sala. El Tresor (no de Lancôme, Tresor a secas, de glamour no tenía nada): http://www.tresorberlin.de/.
No volvería, pero estuvo bien por un rato. La decoración (o mejor, dicho, la ausencia) se centraba en carteles con el número de KWh y alguna que otra palabreja indescifrable en alemán, salas con rejas con sofás en su interior, pasillos bajos y axfisiantes. Ni que decir lo que me alegré a la salida y ver un sol reluciendo con fuerza. Y es que este finde, los amanceres en Berlín parecían sacados del mediodía. Caminamos con calma, disfrutando de la ciudad despertándose, cruzando Alexanderplatz y soñando con tener un casa allí algún día.

Primero fue Praga, luego Estambul y ahora Berlín. Tres ciudad muy diferentes en tres países que no tienen nada que ver. La primera, de una mórbida belleza cuya melancolía te atrapaba los sentidos. La segunda, a medio camino entre dos continentes, contenía la magia de un glorioso pasado y sus imponentes reyes mezclado con el tumultuoso mundo actual. Y por último Berlín, llena de heridas de metralla en sus fachadas pero dinámica, viva, juvenil, inspiradora.


Eso sí, hay un punto importante a destacar: ni el Moldava o el Spree llegan a alcanzar ni un ápice de majestuosidad del Bósforos.

lunes, 4 de mayo de 2009

A la pata coja

Bueno, el asunto de este post no es nada reciente, afortunadamente los cinco días que me pasé con muletas sólo fueron eso, cinco días en que el trayecto de 4minutos a la parada de autobús se convertía en 15minutos... Una semana en la que, para colmo de males, el ascensor no funcionaba y los 4 pisos primero con muletas y luego a la pata coja te hacían pensar dos veces el salir de casa. Aunque eso de salir es relativo, y sino que se lo preguten a la barbacoa que me motivó a ir al Erasmus Montag en muletas... Mal mal mal, sobre todo la vuelta a casa, pero vamos, ¡que estoy de erasmus!, hay que salir de la normalidad y la cordura de vez en cuando...

Una semana también en la que me cocinaban, en la que sólo tenía que sentarme en la mesa y esperar y en la que te dabas cuenta de que, aunque cuando lo haces no te lo parece, también es bonito ayudar, porque es bonito moverse al fin y al cabo. Aunque no echaba de menos fregar, añoraba el hecho de poder hacerlo. Una semana de ir a cocollito y en la que, cuando la cosa se ponía difícil, me prendían in braccio.

Gracias a todos por cuidarme un poco, en especial a Ane y a Josè. :)

Y así de largo se me va a hacer el mes de mayo. Sin posibilidad de hacer ningún deporte. La gente está yendo a escalar, en bici por las montañas, a hacer kayak y piragüismo, a jugar al volley... Y yo que tengo que convencer a alguien para echar una partida de ping-pong... ¿por qué? ¿por qué yo? Había otros 5 más que podrían haberse caído hace ya dos semanas en aquella fatídica tarde de baloncesto fustrado que acabamos jugando al fútbol.

Y te pierdes algunos viajes el fin de semana pero igual descubres otros... Y así es como el pasado 1 de mayo pude divertirme (y no sin esfuerzo, porque digamos que mi pierna izquierda carga bastante más parte de mi peso que mi pierna derecha) con una tradición alemana que incluía un día en la montaña y los campos de vides de Hessen.

La hora de encuentro, muy alemana: 9.30 en la Haupbanhof.
Requisitos: ropa cómoda, calzado más cómodo, unos sandwiches y una botella de vino (mínimo).
El equipo en acción: en la foto.


Eran varios los que dudaban de mi capacidad para realizar tal travesía (calculo que unos 12-15km con alguna que otra pendiente) y a todos los dejé asombrados. Incluso a mí misma, pero bueno, el médico me dijo que andase todo lo que pudiera, ¡y vaya si seguí sus consejos!

Sólo me ha quedado pendiente volver con la pata buena (en bici, nada de vaguear en el tren) y hacer la croqueta en las suculentas cuestas repletas de vides al borde de la montaña...

sábado, 25 de abril de 2009

Nosce te ipsum

Hoy me he despertado con la fresca melodía de los pajaritos acariciando mi oreja.

Recuerdos de una infancia campestre, de unos años desprovistos de preocupaciones, en los que sólo había cabida para los sueños, para los viajes, para los caballeros andantes, para los ideales, en los que siempre siempre siempre había un final feliz de película.

Questa matina, un desayuno en el sofá de la terraza de mermeladas multicolores y té, siempre té, con un libro sublime, La Carretera, con el que contrastar la sombría ceniza que brota entre sus líneas en una mañana tan clara y luminosa.

Y cerrar los ojos.

Y dejar volar tu mente.

Al tiempo en que subías a los árboles más rápido que las ardillas. Cuando todo y nada era importante. Sentir los rayos del sol caer suavemente sobre los párpados. Pensar en todo lo que queda por hacer y lo que ya no se puede hacer. Los amigos que faltan, a los que abrazaría en ese momento, la caña en el Fran que me tomaría, a los que me encantaría encontrar en el Pool de nuevo, la risoterapia, la sangriada en teleco de ayer, un p3r cargado de ilusiones, la UIMP, conocer un duendecillo de voluntaria en el puerto, un fin de exámenes, una canción con la que saltas haciendo temblar la lámpara de la habitación de abajo, un viaje de entre tantos, tomar té, novatadas, un premio, colegial mayor y madrina, apoyados en la pared y riendo durante horas de todo y nada, rambos en el parque de la Almudena, una revisión en bañador y bikini, teatro en el Círculo de Bellas Artes y de NoEsCulpaNuestra, una noche en el Top of the Pops, napolitanas con café ajeno, quedadas en el puente de la Inmaculada o en Cruces, un cumple con cochinillo, el extremúsica, un proyecto irrealizable de un sueño inalcanzable, un libro, unos versos, un encuentro, miradas que se cruzan, las olas rompiendo en la costa coruñesa, una conversación que te atrapa los sentidos, una tarde perdida en el parque del Oeste, una cena del Eco, un partido de balonmano, cualquier noche improvisada por malasaña, por Madrid...

Me encanta amancer con sol.


What does he see?
He sees the bright and hollow sky
He see the stars come out tonight
He sees the citys ripped backsides
He sees the winding ocean drive
And everything was made for you and me
All of it was made for you and me
cause it just belongs to you and me
So lets take a ride and see whats mine
Singing...
Oh, the passenger

La la la la la la la la la la la la la la la la la la la...

lunes, 20 de abril de 2009

Entre Hessen y Baden-Württemberg

Al regresar de Turquía, para borrar la nostalgia y la pena que me había causado, tenía a mi familia esperándome.

Así pues, sin apenas deshacer la maleta me puse en camino para recorrer una vez más los alrededores de Darmstadt con mis padres.
Y con un sol espléndido y cerca de 20ºC visitamos Darmstadt, Frankfurt, Heidelberg,Wiesbaden y Rüdesheim. A pesar de haber estado en cada uno de esos sitios, y en algunos incluso más de una vez, estos días todo me pareció más bonito, será que el cambio de visitar una ciudad con un cielo gris y/o lluvia a ir con un sol que la ilumina y le da color no tiene ni punto de comparación.


Y si Heidelberg me pareció precioso en Noviembre, esta vez con el Neckar rutilando bajo la luz del sol y el castillo con una vista más clara que nunca; se puede decir que esta vez me enamoró. Y es que, aunque cuando estemos de viaje no nos demos cuenta, el clima hace milagros. Eso, y el ir con tus padres y comer en el típico restaurante alemán en vez del mítico kebab y sentarte en cualquier terraza en vez de unas modestas escaleras de estación. Aunque, hay que confesarlo, los viajes al límite en que te vas quedando sin coronas, liras o euros tienen una emoción especial...

Y con ellos tuve mi primera despedida. Y una agradable compañía y una encantadora rubia compañera de habitación y de juerga :P ¡Gracias por venir!
Y gracias por el jamón serrano, las palomitas, y un poco de ropa de verano. Porque el calor se acerca, y mucho más del que me esperaba... Pero sobre todo, ¡qué alegría poder decir que ya es primavera! :)


Dicen que una vez que cargas pilas y sientes la adrenalina batiendo entre tus sienes no puedes parar. Demasiado rápido todo, sin dejarte tiempo a pensar. Demasiados cambios a tu alrededor. Fue así como tras despedirlos en la Haupbanhof me fui corriendo a un desayuno de esos que me encantan con fresas, manzanas, berlinas, té, panecillos, bollos, flores y sobre todo una compañía inmejorable; volvía a casa, dormí y en cuanto desperté, a las 15.30 me levanté de un salto, comprobé el primer tren a Stuttgart (a las 17.30), preparé algo rápido para comer, metí un poco de ropa y vacié el nesceser en la mochila, despedí a Ane y me fui corriendo a la parada del bus directa a la Frühlingsfest!
Llegué a las 20.53 y a las 21.30 ya estaba en esto:


Gracias a Ferrán por acogerme con un aviso de horas de antelación. Por hacer que, entre él y Alfonso, me lo pasara genial en un finde improvisado. Porque hacía demasiado tiempo que no os veía. Por la cerveza Stuttgarter Hofbräu. Por el turismo sin Lonely Planet con helados. Porque ser erasmus es lo mejor del mundo no importa dónde estés. Por la quedada telequil-eco de ese fin de semana. Gracias Jaime por unos libros que leer al sol hasta junio. Por un museo impresionante donde soñar y elegir un mercedes SLK-Klasse para cuando seamos ingenieros.




Como dice el slogan de Mercedes, Das Beste oder Nichts, O lo mejor o nada, y nunca mejor dicho.

jueves, 16 de abril de 2009

Istanbul... Parte III

Quinto día

Hoy es el gran día. Muchos no lo entenderán, son cosas que te llaman la atención por algo personal, algo que has experimentado, algo que has sentido. Yo tengo en mente tres monumentos que quiero ver, por motivos que sólo uno mismo entiende: el Coliseo de Roma, el Taj Mahal y la basílica de Santa Sofía.
Pues bien, aquel 4 de abril pude tachar otra más de mi lista. Ya sólo me falta ir a la India.


Cuando llegamos allí, nos desplegamos para verla cada uno a su aire y acordamos quedar en una hora a la salida. Yo estuve más de hora y media deambulando por su interior, sintiendo el frío del suelo mármoreo atravesar mis zapatillas pero totalmente convecida de que el tiempo, mi tiempo, se había detenido y que mi visita no había durado más de quince minutos.

Dicen los libros de historia que la basílica de Santa Sofía fue la más grande de su época. Durante casi mil años dedicada a la tercera persona de la Trinidad, es una de las obras más esplendorosas del arte bizantino. Semidestruida varias veces en incendios y terremotos, y reconstruida de nuevo, su aspecto exterior puede parecer a simple vista deforme y desprovisto de gracia arquitectónica. Los paredes de ladrillo se entremezclan con las de piedra pulida, las partes originales con las reconstruidas, los minaretes se funden en esa iglesia-mezquita, pero todo en un cojunto de caótica armonía.

Y el interior... corta el aliento. Un mármol gris plateado domina el recinto, dotándolo de una fría pero majestuosa elegancia. El oro de los medallones otomanos y los mosaicos bizantinos recuperados del olvido brillan con la tenue luz que entra por sus múltiples ventana.

Dicen que el gusto por la riqueza y la suntuosidad ornamental del arte bizantino, eminentemente áulico, exigía el revestimiento de los muros de sus templos con mosaicos, no sólo para ocultar la pobreza de los materiales usados, sino también como un medio para expresar la religiosidad y el carácter semidivino del poder imperial.

Cierro los ojos y me recuerdo paseando entre sus muros. Sus inmensas columnas de capiteles cuidadosamente tallados. La inmensa cúpula que parece flotar en el aire. El techo pintando varias veces, la cruz bizantina que se intuye bajo una cenefa de árte árabe. Los mosaicos bizantinos que, no sin esfuerzo, luchan por regresar a su gloria pasada. Imagino a los aterrorizados habitantes de Constantinopla que buscaron consuelo y refugio entre sus muros en mayo de 1453 ante la inminente conquista de su ciudad por el sultán Murad, líder de los otomanos. Recuerdo un libro que leí hace tiempo y que sobresaltó mis sentidos.


“¿No veis? –dijo-. En estas partículas de polvo os miran los ojos de una encantadora doncella; una doncella cuya sonrisa borró tiempo a la muerte. En estas partículas danza el corazón de un filósofo, y su hígado, y su cerebro. Dentro de otros mil años, yo mismo, convertido en un grano de polvo, daré la bienvenida a un extranjero en las calles de Constantinopla. En este sentido vuestra ciencia y la mía son de igual validez”.

“-Volveré de nuevo –murmuré-. Un día volveré a ser apresado por los grilletes del tiempo y del espacio, y de nuevo volveré a tu encuentro. Las personas, los nombres y los lugares mudan y son cambiantes; pero desde las ruinas de estas murallas tus ojos me contemplarán un día como aterciopeladas flores morenas, y sea cual sea la nación o edad a que pertenezcas, rozarás este polvo con tu mano, tocarás mi mejilla a través de los tiempos, hasta que volvamos a encontrarnos de nuevo…”

Fragmento de "El ángel sombrío", Mika Waltari.

Lectura más que recomendada.


No sin razón, según el cronista oficial de la época, exclamó el emperador Justiniano al ver Santa Sofía terminada : «Salomón, te he superado».


Tras esto, todo lo demás parece irrisorio. Frente al museo de Santa Sofía, visitamos la Cisterna de Yerebatan, la más grande de las 60 cisternas que fueron construidas en Estambul durante la época bizantina. Como no había agua dulce suficiente dentro de las murallas de la ciudad, durante siglos la traían de las fuentes y ríos pero durante los asedios los enemigos destruían los acueductos o envenenaban el agua, por lo que se vieron obligados a guardar el agua en estas cisternas y de este modo disponer de agua potable en caso de necesidad.


Y el recinto era impresionante. Como se puede apreciar por la foto, la tenue iluminación, el reflejo de las columnas en el agua, el sordo sonido de las gotas cayendo desde el techo y una sinfonía de música clásica de fondo hacían del lugar algo mágico.

Más de 300 columnas de capiteles cuidadosamente labrados y una capacidad de 80.000 metros cúbicos que se podía recorrer a través de una pasarela de madera mojada que recorría todo su área.


Esa noche, un poco de marcha turca por Taksim.


Personalmente, prefiero la fiesta en Alemania y por supuestísimo España. Pero aquella noche por Estambul tuvo su encanto. Sobre todo el viaje en coche. Tres delante y cuatro detrás en el opel corsa de Murat. Y la policía sin poner pegas. El trayecto era corto y yo y Aritz que íbamos atrás en el medio teníamos un par de estupendos
meat-airbags.

Las calles repletas como a plena luz del día, puestos de souvenirs, té, especies, backgammons y cualquier cosa sin sentido, todos abiertos a la 1 de la mañana. Más que eso, infinitos puestos de comida en cada esquina de la calle, mejillones abiertos al instante y regados con unas gotas de limón listos para consumir. Mejillones rebozados en una fritanga riquísima para tomarse entre copa y copa. Ni de noche descansábamos del turismo gastr
onómico.

Luego, un poco de türkiye pils en uno de sus bares preferidos "El Tera" -que por cierto, es un estupendo bar de cañas con tapas a 1euro en Madrid, calle de Benito Gutiérrez para quien le pueda interesar-, un poco de chapa turca de nuestro querido Tolga del primer día a nuestro buenazo de Pablo, unos estúpidos juegos franceses que al final no resultaban tan estúpidos ya que acaban enganchando, y, lo mejor de todo, la vuelta en taxi con un taxista extremadamente alegre que no sabía llegar a casa y no paraba de dar palmas soltando el volante en una cuesta cada vez que decía/decíamos algo en turco y le entendíamos. Conversación de besugos turco-española entre Ane, Diego, Pablo, el tipet y yo. Creo que el que peor lo pasó fue Pablo que iba de copiloto y el turco no paraba de acariciarle con cariñosa amistad la pierna cada vez que le entendíamos las tonterías o le ayudábamos a llegar. Y menos mal que Murat le había dado algunas indicaciones y sobre todo había pactado el precio del viaje previamente a no más de 10 liras porque con las vueltas que dimos el cuentakilómetros marcaba algo más al final del viaje...


Ya sé quién conduce peor que los italianos, por si te sirve de consuelo, Nacho ;).


Sexto día


Asia
.
Este fue el momento en que nos dimos cuenta de la inmensidad de la ciudad... De sus alrededor de 14 millones de habitantes.


Éramos 11 personas, dos coches y una urbe amplísima que atravesar. Sólo eché de menos la comodidad del viaje, aunque la vista a través de la vent
anilla me tenía ensimismada.

Casas y más casas. Algún espacio verde, una colina despoblada pero siempre con algún edificio de fondo. Antes de cruzar el puente que une Europa con Asia y después de atravesarlo era todo ciudad dormitorio. El momento sobre el puente, sobre el mar, hacia la derecha unas vistas impresionantes de la ciudad, fue lo mejor del día.



Unas dos horas tardamos en llegar a una calle céntrica de Anatolia, cerca del mar. La parte asiática, mucho más moderna no tiene nada que ver con la Estambul europea de la que veníamos. Las calles eran paralelas y perpendiculares, con apenas pendiente, los edificios nuevos y más modernos, las tiendas más caras, la gente más elegante, era un ambiente parecido a la calle Princesa en Madrid pero con los edificios mucho más bajos y carentes de estética alguna. Ni que decir tiene que no nos entusiasmó demasiado (aunque tuvimos la diplomacia de decírselo con cariño a Nurhan, que era la que vivía por la zona) y enseguida volvimos al coche.

Necesitábamos un sitio para comer, era fund
amental que probáramos el iskender y con esa excusa acabamos subiendo Çamlıca Tepesi, la colina más alta de las siete famosas colinas que conforman la ciudad en cuya cima había un bonito parque y las torres de comunicaciones que rompían un poco el encanto de la zona.

Las vistas cortaban el aliento. Desde allí se veía TODO. Mejor dicho, se veía lo que no tenía fin. La ciudad se nos antojaba desde la distancia com
o el bullicioso hormiguero que era.

Y el restaurante podría ser el mejor en el que he comido en mi vida si tenemos en cuenta su relación de situación/decoración/calidad/precio. Las paredes eran toda una cristalera que dejaban ver la vista que nos había cautivado en lo alto de la colina. El famoso iskender estaba compuesto por carne de ternera de preparación turca, la mejor salsa de tomate que he probado nunca, unos pimientos que le regalé con todo mi car
iño a Cemal porque en ese momento no me apetecía que me saliera fuego por la boca, yogurt y por supuesto, pan turco ilimitado. Precio tras un regateo (nunca falla!) 12 liras. Al cambio, algo menos de 6 euros. Bebida incluida.

Acabamos el día en al borde del mar, donde un sol rojizo doraba las apaciguadas aguas del Bósforos. La
Torre de la Doncella o "Kiz Kulesi" se encuentra en una pequeña isla en el estrecho entre Europa y Asia. Según una leyenda Turca, una princesa fue encerrada en la torre por su padre debido a una profecía que alertó al rey diciendo que su hija se moriría por una serpiente. El padre quiso proteger a la princesa y la encerró en dicha torre. Desgraciadamente, la princesa finalmente muere como dictaminaba su destino por causa de la serpiente que fue llevada a la isla escondida en un cesto de uvas.




Aunque en la foto no se puede apreciar bien, la vista que desde ahí teníamos sobre el palacio Topkapi, Sultanahmet y Santa Sofía era sobrecogedora. Recuerdo el suave silencio del rumor de las aguas y el sol poco a poco abandonando su puesto. Una magnífica vista para el recuerdo y la mejor de las despedidas.

Mañana abandonamos el picante, la algarabía de calles, los sacos de especias, el cansineamiento de los vendedores, el tráfico suicida, la multitud extenuante, las cuestas, los desayunos turcos, a Tolga, el Bósforos, el perder a Artiz, el riquísimo té de los Narguil, la amabilidad turca, la visita guiada gastronómica, el sueño de una casa junto al Bósforos, el café turco, el aprender cada día un poco más, el sueño de un viaje hecho realidad...