Darmstadt

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genau!!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Morgensonne - Mittagsonne -Abendsonne

Alemania nunca parece tan increíble como cuando el sale el sol.

Desde que veo los primeros y débiles rayos aflorar por la ventana ya siento que, independientemente de lo que todavía quede por pasar, va a ser un gran día.

Y abres el mail con ilusión y expectativa de miles de ofertas de empleo. Y cruzas el sendero boscoso de entrada a Karlshof con una sonrisa. Y tienes ganas de hacer mil cosas. Y las haces.

Y encuentras respuestas, nuevas metas, nuevos objetivos. Y te inspiras a escribir estas y muchas más líneas. Y disfrutar de los pequeños placeres del día a día, de cocinar en compañía, de no cansarte de escuchar mil veces la misma melodía, del atardecer rojo ígneo desde Matildenhöhe, de... de ser sencillamente feliz.

lunes, 27 de septiembre de 2010

...verliebt in Berlin...


Berlín, qué ciudad tan mágica. Incluso cuando llueve y no apetece nada salir, te acaba atrapando, seduciéndote a desafiar el mal tiempo y recorrer sus calles.

Y si, por añadidura, la compañía es la mejor posible, si se hace un pequeño remember de una clásica cena en Karlshof, se inventan platos nuevos donde se cocina con muuuucho ajo (pero que mucho!), se aprende a hacer baklava y empanada gallega y se invita a tanta gente, alguna desconocida, como platos hay en casa, el resultado no hace más que aumentar mi ya imperecedera sonrisa.
Y volver a hablar de nuevo mil idiomas a la vez: español, turco, francés, italiano, inglés y alemán, esta vez mucho alemán, y aprender algo nuevo de cada uno de ellos. Y conocer gente nueva, especial, descubrir un target que es posible, un brunch en pleno Kreuzberg soleado, hacer amigos y salir de fiesta con ellos, comprar libros en cualquier idioma por 1€, descubrir el encanto que hay en el bar de shisha más cutre jamás imaginado, planear futuros reencuentros, soñar con ellos.

Me siento melancólicamente nostálgica y alegre. Mas, ¿es posible sentir nostalgia del futuro, anhelar lo que está por suceder?

Quizá sea a causa de la melodía que impregna estas letras que escribo. La canción, buscadla pues merece la pena: "El pico" de Ratatat, unos new yorkinos recién descubiertos y que me inspiran de un modo extraño... Ellos, o la ciudad, o la vida en general...


Y es que... viva la vita y es lebe Berlin!!

lunes, 6 de septiembre de 2010

:-)

Sonrío.

Una brisa fría bajo el cielo estrellado. Aumento el pedaleo, dejo al viento peinar mi pelo.
No sé por qué sonrío, pero sonrío.
También sonrío al escribir estas líneas.
Y es que creo que a veces cometemos el error de pensar que necesitamos algo más para sonreír, pero no, la sonrisa esta dentro de nosotros mismos. Más grande o más pequeña, más sincera o más traidora, pero está en nuestro interior.
Y sigo sonriendo.
Pedaleo con fuerza y siento que me falta algo. O no... engaños de nuestra percepción egocéntrica. La noche extiende un manto de una dulzura encomiable.
Me encanta mi sonrisa. No la puedo ver, pero la siento. Es increíble como el movimiento de miles de músculos imperceptibles puede revitalizar el alma más marchita.
Darmstadt y sus calles vacías, sus casas de colores, los árboles susurrando una tierna melodía.
Sonrío porque sonrío.
Una vez leí a Descartes que decía que la tristeza de una causa verdadera no tenía parangón con la alegría improvisada, animándonos de este modo a improvisar la alegría de cada día. La sonrisa de cada instante.

Essì... puede que sea cierto algo que una vez me dijeron de que dopo la tempestà c'è la calma, dopo il dolore la gioia ha un sapore migliore e per fortuna l'orizzonte non è limitato...

Gràcies...

¡Sonrío!

:-)