Darmstadt

Darmstadt
genau!!

jueves, 11 de noviembre de 2010

From París with love


La vida da mucha vueltas, y está siempre en movimiento.

Fene-A Coruña-Madrid-Darmstadt... París!! Finalmente, el sueño dorado ha sido alcanzado :)

The passenger, conservando siempre, como no podía ser de otra manera, su más pura esencia se traslada a su capital favorita y disfruta de una nueva vida, nueva rutina, nuevo/primer trabajo, nuevas calles, nuevos amigos, nuevas experiencias, nuevas sorpresas... y todo en un nuevo blog ;)

Más información sobre nuevas venturas y desventuras en:

http://the-boheme-passenger.blogspot.com/

PD. La respuesta al enigma del post anterior, para aquellos despistados era bien fácil... Una cara y pan... et voilà!

miércoles, 6 de octubre de 2010

Epílogo


Como bien decía mi querido Señor, nunca pongas un punto final, sino un punto y a parte. Yo estaba convencida de que el erasmus no podría aportarme nada más, que estos dos años habían sido más que suficiente. Parece que, de nuevo, estaba equivocada. Aunque esta vez la equivocación fue la más dulce y risueña posible.

Otro año erasmus empieza de nuevo, cambia la gente, pero el espíritu es el mismo. Reunidos, cenas, bebidas, planes de viajes, cocina creativa-surrealista-casera, mucho Federweisser, gente que entra, sale, que viene, que va, gente que te cae bien, muy bien, canciones que hacen vibrar el alma y saltar el corazón, una risa alocada, una sonrisa sincera.

Han sido los últimos y mejores días en Darmstadt, no podía pedir una despedida mejor ni un Karlshof más soleado. Es increíble cómo te sorprende la vida cuando menos te lo esperas, y lo mágico que eso resulta cuando pasa. Me encanta.

Me encanta lo que he vivido, lo que estoy viviendo y lo que me queda por vivir. Tengo ganas de reencuentros como el de la semana que viene, tengo ganas de otros dos, tres o cuatro días mágicos por Darmstadt en noviembre, tengo ganas de empezar de cero en París, Berlín... Groenlandia??!! Quiero añadir a mi infinita lista de libros una lista más larga todavía de canciones. Y dejar que sus notas sacudan mi espíritu con la misma fuerza que lo hacen estas palabras. Y aprender a tocar la guitarra en cuanto me asiente... Y conocer nueva música que escuchar hasta el agotamiento.

Y cocinar hasta morirme de risa, sea ajo o tiramisù. Y hacer del REWE un parque de atracciones. Y contar los fideos de una fideuà. Y tratar de volar en una bici azul. Hacer gymnastik en el Schlosskeller y esquivar las multas de la polizei de noche. Reencontrarme con mi 6A 81 y echarlo de menos a rabiar. Reencontrarme con quien que ha sido parte de mi esencia y dejarlo marchar con una sonrisa. Imaginar cómo montar una regata con barcos de huevo kinder (para quien no lo haya intentado, es todo un reto). Y reírme a carcajada limpia. Y dejar que hablen las miradas. Y mirar el cielo estrellado desde el balcón de Karlshof. Y escuchar la melodía de los árboles con los ojos cerrados desde el césped soleado del Herrengarten. Y sentir que tienes una fuerza de gigantes, que eres imbatible.

Recordar el romanticismo de mi más pura esencia.

Y que el Kharma siga haciendo efecto, que lleve sobrepeso y la azafata me sonría. Y un vuelo puntual. Y sentir cómo se me encoge el corazón al ver desde el cielo Madrid iluminado. Y una sorpresa en el aeropuerto, con el mejor cartel-jeroglífico de bienvenida posible que te hace sentir en casa... ¿quién no lo adivina?





















Siempre es bonito volver. Y sentir que la vida, cada día que pasa lo tengo más claro, que la vida es chula, muy chula!!! (quiero esa camiseta!)

La solución al jeroglífico se publicará en el próximo post.



P.D. Y sigo escuchando-cantando-saltando-bailando LA canción... :)

P.P.D. La mejor receta jamás escrita. Gracias mañico.


REALIDAD SOBRE POSTRE CASERO

Paso 1) Compra de ingredientes para Tiramisú:



- Huevos



- Bizcochos



- Mascarpone



Paso 2) Pregunta:



- Ya está todo?



Paso 3) Respuesta:



- Si, claro

Paso 4) Realización del postre en cuestión, dudas:



- ¿Tenemos azúcar, café, ron, batidora, montadora, 2 recipientes cuadrados, 3 redondos y chocolate?



Paso 5) Realidad, respuesta a las dudas:



- No, mierda, Ana tiene? Ivan tiene?



Paso 6) Admisión + confianza:



- Seguro...tienen de todo.

Paso 7) Elaboración:



- Batir, montar y "desmontar" todo en uno en, cómo, cuando se usa una máquina de cocina, la cosa puede acabar mal...



Paso 8) Montaje:



- Paso al montaje del flan, hay no...tiramisú...previa regada con litro and a half de Ron; puesta en nevera.



Paso 9) Sorpresa máxima:



- Tiraflansú delicioso, me gusta que las cosas salgan bien...!

viernes, 1 de octubre de 2010

The End

Llevo mucho tiempo retrasando la escritura de este post, pues es el más especial de todos, y requería mucho cuidado y sobre todo mucha inspiración.

Resumir y despedir estos dos años no es cosa fácil.

Y es que un día como hoy, 1 de octubre de 2008 llegaba yo a Darmstadt. En aquel momento no lo sabía, pero ese día cambió mi vida para siempre.

Dos años, nada más y nada menos. ¿Y qué ha pasado con ellos? Pues que he vivido, ¡vaya si he vivido! He vivido con todas las consecuencias, buenas y malas. He sentido la felicidad y el sufrimiento más cercanos que nunca, esos dos compañeros de viaje que están presentes a lo largo de nuestra vida. He experimentado el dolor y la pérdida, despedidas y reencuentros, risa y llanto, he sentido mariposas exaltadas en el estómago, he conocido a gente increíble, y he experimentado su bondad, empatía y tolerancia, sus sentimientos más humanos.

Creo que no cambiaría nada. Todos los errores cometidos no son más que tiernos pasajes de nostalgia. A veces, equivocarnos nos ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva. A crecer más como personas. A valorar más aquello que poseemos. A aprender a ver la vida como un río que fluye incansable, a comprender que nada es eterno, que todo fluye, a desafiar los cambios que se suceden con un sonrisa.

Quizá lo único que haría si pudiera vivir de nuevo serían más cosas, todo aquello que me quedó pendiente, las oportunidades que en su momento dejé escapar. No obstante, en el fondo no me arrepiento, pues creo que siempre tendemos a desear más de lo que tenemos, a planear más de lo que podemos y al final no disfrutamos como deberíamos cada pequeño logro.

Y es que hago balance y en mi rostro se dibuja una sonrisa. De hecho, ahora mismo estoy escribiendo palabras perfiladas de sonrisas. Cada pequeño momento, incluso cuando desde el salón observaba solitaria los eternos días de lluvia azotar las ventanas, ha tenido su momento de magia. Y eso es lo que cuenta.

Con un nuevo objetivo descubierto, la búsqueda de la felicidad espontánea. Esa que no requiere que ocurra nada para hacerte vibrar de alegría. Y de la risa ligera, esa que ahuyenta todos los males, pues cuando te ríes no hay tiempo para pensar.

Y, sin embargo, no tengo nada. Ni trabajo, ni casa, ni compañero de viajes. Pero me tengo a mí de una pieza, y a unos amigos increíbles que me cobijan cuando me hace falta. Y toda una vida que construir por delante.

Así pues, me siento un manojo de ilusiones y sueños, libre y sonriente. Me siento más madura, más fuerte. Más tranquila. Más alocada. Me siento yo en mi más puro estado, con ganas de empezar de nuevo de cero, de reinventarme un poco cada día.


Et voilà, eccomi, la rosa azul de todos los colores.
The eternal passenger. Por y para siempre... e comunque.
Mejor que nunca.



"Libre soy, ¡siénteme libre!"
M.H.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Morgensonne - Mittagsonne -Abendsonne

Alemania nunca parece tan increíble como cuando el sale el sol.

Desde que veo los primeros y débiles rayos aflorar por la ventana ya siento que, independientemente de lo que todavía quede por pasar, va a ser un gran día.

Y abres el mail con ilusión y expectativa de miles de ofertas de empleo. Y cruzas el sendero boscoso de entrada a Karlshof con una sonrisa. Y tienes ganas de hacer mil cosas. Y las haces.

Y encuentras respuestas, nuevas metas, nuevos objetivos. Y te inspiras a escribir estas y muchas más líneas. Y disfrutar de los pequeños placeres del día a día, de cocinar en compañía, de no cansarte de escuchar mil veces la misma melodía, del atardecer rojo ígneo desde Matildenhöhe, de... de ser sencillamente feliz.

lunes, 27 de septiembre de 2010

...verliebt in Berlin...


Berlín, qué ciudad tan mágica. Incluso cuando llueve y no apetece nada salir, te acaba atrapando, seduciéndote a desafiar el mal tiempo y recorrer sus calles.

Y si, por añadidura, la compañía es la mejor posible, si se hace un pequeño remember de una clásica cena en Karlshof, se inventan platos nuevos donde se cocina con muuuucho ajo (pero que mucho!), se aprende a hacer baklava y empanada gallega y se invita a tanta gente, alguna desconocida, como platos hay en casa, el resultado no hace más que aumentar mi ya imperecedera sonrisa.
Y volver a hablar de nuevo mil idiomas a la vez: español, turco, francés, italiano, inglés y alemán, esta vez mucho alemán, y aprender algo nuevo de cada uno de ellos. Y conocer gente nueva, especial, descubrir un target que es posible, un brunch en pleno Kreuzberg soleado, hacer amigos y salir de fiesta con ellos, comprar libros en cualquier idioma por 1€, descubrir el encanto que hay en el bar de shisha más cutre jamás imaginado, planear futuros reencuentros, soñar con ellos.

Me siento melancólicamente nostálgica y alegre. Mas, ¿es posible sentir nostalgia del futuro, anhelar lo que está por suceder?

Quizá sea a causa de la melodía que impregna estas letras que escribo. La canción, buscadla pues merece la pena: "El pico" de Ratatat, unos new yorkinos recién descubiertos y que me inspiran de un modo extraño... Ellos, o la ciudad, o la vida en general...


Y es que... viva la vita y es lebe Berlin!!

lunes, 6 de septiembre de 2010

:-)

Sonrío.

Una brisa fría bajo el cielo estrellado. Aumento el pedaleo, dejo al viento peinar mi pelo.
No sé por qué sonrío, pero sonrío.
También sonrío al escribir estas líneas.
Y es que creo que a veces cometemos el error de pensar que necesitamos algo más para sonreír, pero no, la sonrisa esta dentro de nosotros mismos. Más grande o más pequeña, más sincera o más traidora, pero está en nuestro interior.
Y sigo sonriendo.
Pedaleo con fuerza y siento que me falta algo. O no... engaños de nuestra percepción egocéntrica. La noche extiende un manto de una dulzura encomiable.
Me encanta mi sonrisa. No la puedo ver, pero la siento. Es increíble como el movimiento de miles de músculos imperceptibles puede revitalizar el alma más marchita.
Darmstadt y sus calles vacías, sus casas de colores, los árboles susurrando una tierna melodía.
Sonrío porque sonrío.
Una vez leí a Descartes que decía que la tristeza de una causa verdadera no tenía parangón con la alegría improvisada, animándonos de este modo a improvisar la alegría de cada día. La sonrisa de cada instante.

Essì... puede que sea cierto algo que una vez me dijeron de que dopo la tempestà c'è la calma, dopo il dolore la gioia ha un sapore migliore e per fortuna l'orizzonte non è limitato...

Gràcies...

¡Sonrío!

:-)

jueves, 29 de julio de 2010

Verde, Guiness, acantilados y un cielo encapotado

Una isla, un Ford demasiado azulado, una semana, seis CDs, tres mosqueteros, una rosa verde y una rubia atrevida.


Podría resumirlo todo en esos conceptos, pero haré un esfuerzo y dejaré unas cuantas palabras para la posteridad de este viaje. Para su eterno recuerdo.

No era Viena, ni Bratislava, ni Budapest. Era Cork, Dublin, Belfast, Galway y Killarney. Era un billete asequible de ryanair y sobre todo muchas ganas de hacer un viaje.

Era un coche lleno de maletas, minibolsas de patatas fritas, latas y mucho sentido del humor. Un coche desde donde disfrutar del escaso sol irlandés, porque en cuanto poníamos un pie fuera de él el cielo se llenaba de nubes y comenzaba a llover. Eran unos mapas cutres donde faltaban muchas calles y donde había demasiadas cruces "Usted está aquí" para desconcertarnos. Era un relevo constante de copilotos, a cada cual más ingenioso.

Y sobre todo eran unos irlandeses locos, muy locos. Y también muy amables y atentos.

Y era un Cork lluvioso y gris pero con un encanto misterioso que afloraba en sus iglesias medievales de piedra gris negruzca. Y un Dublín lleno de la magia de los vikingos, de historias y paisajes de batallas contra los ingleses, de música y nacimiento de grandes artistas, de textos de Joyce por las calles.

Era también una Irlanda del norte de contrastes, un Belfast con carteles en cada esquina indicando una multa de 500 pounds por beber en la calle, eran muros llenos de pinturas reivindicativas, muchas banderas inglesas decorando las calles, era un compañero de hostal mago circense, un paisaje natural insólito, unos Giants Causeway pasados por agua.

Y eran unos acantilados de Moher de más de 200 metros de altura y 8 km de largo, una costa escarpada y un horizonte infinito, era un book de fotos y un subidón de adrenalina asomarse al borde y dejar la vista caer hacia el vacío.

Eran 9 hamburgesas y un hambre atroz, y una terraza de un pub donde se podía saludar a la gente desde la ventana de la habitación del hostal. Era Galway y la sidra irlandesa.

Era Killarney, el último día, una actuación brillante de Bambi y de Charlie y la Fábrica de Chocolate, era un parque de nacional precioso y un túnel de lavado.

Pero más que todo eso eran bromas, risas, películas, objetos, personas y todo lo posible deducible por gestos, eran neveras portátiles en cajas de cartón, eran dos imposibles de levantar por las mañanas, era un "Voy!", era un jugarse la vida por la izquierda, eran Foster, Guiness, Carlsberg y Harp, era perderse en el centro de la ciudad y para salir de ella, era hacer amigos, era estrés al volante (que no cuatros), era un desayuno-comida iralandés, y era un paisaje verde, muy verde, ¡verde que te quiero verde!, era un Slonsha en lugar de un Prost, era por amor al arte, eran sonrisas, era amistad, era la mejor compañía.

Continuará...

jueves, 8 de julio de 2010

Weltmeister 2010

El mundial cubrió de rojo, amarillo y negro Darmstadt. Los coches, las ventanas de las casas, de los comercios, de los bares...

También Karlshof se llenó de banderas, predominando las de Alemania, Brasil, España, México, Portugal... Y cada partido era una excusa para reunirse con la gente, para compartir sus nervios y sus alegrías, para pintarse la cara de todos los colores, para invadir la Marktplatz con nuestra ilusión.

Sobre todo celebrar cada victoria alemana, en las que, desde el primer partido, prácticamente todo habitante de Darmstadt conocido acudía al "túnel", que como su propio nombre indica era un túnel subterráneo que cruzaba el centro de la ciudad, y lo atravesaban entonando canciones al unísono.

Y tanto rojo, amarillo y negro que inundaban las calles se mantuvo hasta que llegó un día fatídico para Alemania... y glorioso para España. Contra todo pronóstico, la roja pudo con el calculado y meticuloso juego alemán, la improvisación ganó a la planificación. Pero eso no fue excusa para que todos celebraran. Aunque hubo algunos alemanes molestos que abandonaron, huraños, la plaza en cuanto acabó el partido, otros tantos se acercaron para celebrarlo con nosotros y sacar fotos con ambas banderas. Tengo que reconocer que fue un gesto de una deportividad encomiable. Y es que está bien el saber perder, y sobre todo, el saber no perderse una fiesta.

jueves, 17 de junio de 2010

Risoterapia

Dicen que es afortunado el hombre que se ríe de sí mismo, ya que nunca le faltará motivo de diversión. Pero si te puedes reír con/de alguién más, la diversión se duplica.

Y es que el día más perdido de todos es aquel en el que no nos hemos reído. Por eso de vez en cuando una dosis de risoterapia, aunque sea muy intensiva, es muy importante. Porque la risa es un verdadero desintoxicante moral capaz de curar o por lo menos atenuar la mayoría de nuestros males. Y además, no hay ningún peligro si se supera la dosis. A pesar de que sea adictiva y pueda incluso provocar agujetas en sendos mofletes.

Cuando nos reímos, se nos ilumina el rostro, se relajan nuestros pesares y nos sentimos con fuerza para romper el mundo... y que nos rompan. Porque esperar a alguien en el a
eropuerto con un cartel de colores que dice "Mr. Petao" provoca una irremediable risotada. Porque la risa hace que andar perdidos por Frankfurt persiguiendo el tranvía número 16 y vías que terminan en la nada con un paquete de patatas fritas y dos cervezas para luego volver al mismo punto de inicio hace que lo que objetivamente sería la peor noche de fiesta se convierta en una de las mejores. Una noche mágica a la vera del río intentando descifrar los misterios de nuestras vidas. Y dejar adormecerte a orillas del Main de madrugada, estar a punto de despertarse en Heidelberg a las 8 de la mañana y después en la última parada del H y estallar a reír sólo de pensarlo. Reírnos de nuestros planes de futuro tirados sobre la hierba del Herrgarten. Reírnos de los rotos que se producen en una barbacoa. Reírnos de las historias del pasado, de una invasión de salón y de accidentes de bicicleta. Reírnos con tanta chapa mutua. Y a pesar de tanta risa puedo jurar que no estamos locos, es que somos unos risueños empedernidos.

¡Viva la risoterapia!


Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire,
pero no me quites tu risa!
Niégame el pan, el aire,

la luz, la primavera,
pero tu risa nunca porque moriría.

Pablo Neruda



martes, 8 de junio de 2010

Wroclaw-Krakow

Por fin una especie de sueño, una ilusión que no se pudo realizar el año pasado cumplida.

16 personas: 12 españoles, 3 portugueses y un brasileño.
Unas ganas increíbles de comernos (y bebernos) Polonia. Ni lluvia ni sol ni falta de horas de sueño pudieron con nosotros.
Siempre al pie del cañón, lo dimos todo.

Como la visita por Wroclaw recién llegados a golpe de lluvia y viento, luchando por sacar fotos sin salir volando con el paraguas despues de pasar la noche en Hahn, tratar de dormir en el tren hacia Krakow con una decena de espanoles montándola en el vagon y el riesgo a salir en fotos con la boca abierta, cenas y comidas en las terrazas de la plaza mayor de Krakow, una visita a Ausswichtz que nos puso a todos los pelos de punta, cañas y turismo por los alrededores del castillo, hacer que polakis, rupias, peniques, slovakis, chelines, stundes sonasen todos a slotis, abrir un vagon reservado en el tren, que venga el revisor a gritarnos en polaco pero mantenernos en nuestro sitio con una sonrisa, abrazar a un hombre chuletón por la calle, cantar canciones mas viejas que el sol a la luz de la luna desafiando a que lloviera de nuevo, pasear por calles de edificios desvencijados y mágicos, infinitas versiones del chiste del pavo, hacer turismo a las 7 am y descubrir que aun hay cosas por ver, no separarnos ni un momento, dormir en el hostal 16 personas con reserva para 13 aprovechándonos de un conserje que llevaba treinta horas sin dormir, atardecer en los alrededores del castillo de Krakow, una cabalgata de dragones en la plaza principal, ver amanecer desde la ventana de una casa-discoteca con un temazo de fondo, hacer el check-out en pijama, entregar la llave de la habitacion y despues ducharse, unas minas de sal impresionantes y sobrecogedoras, risas y sonrisas, y esta gran foto de grupo en el amanecer de Wroclaw después de salir de un bar de camino al aeropuerto para grabar el viaje en nuestros recuerdos.


lunes, 7 de junio de 2010

Un breve inciso: el tren

Es mágico viajar en tren.

Y puede que el tren más destartalado y menos confortable sea más especial si cabe.
Hay una armonía en el transcurrir del paisaje junto a la ventana, en el sosiego que produce en traqueteo de la máquina sobre las vías.
Hay un "algo" que no sé bien definir... n'est-ce pas, Mike?


Y mientras dejaba que el viento golpeara con fuerza mi rostro, los pensamientos se concentraban, ideas, recuerdos, todo pasaba fugazmente por mi cabeza. Aunque sólo por un corto instante de tiempo, después la mente en blanco, y me quedé sola con el paisaje. Con retazos de una canción anclados en el aire...

...antes de hacer la maleta

y pasar la vida entre andenes,

deja entrar a los ratones

para tener quien le espere.

Sueña con su melena

y viene el viento y se la lleva,

y desde entonces su cabeza

sólo quiere alzar el vuelo...

...sueña que sueña la estrella...

viernes, 21 de mayo de 2010

Amistad

Dicen que "Un amigo es alguien que conoce la canción en tu corazón y puede cantarla cuando a ti ya se te ha olvidado la letra."

Nada más cierto.

No hay nada como un reencuentro con los amigos de siempre para recordarte quién fuiste, quién eres y quién puedes llegar a ser.


No hay nada como dejarse llevar por el momento, por las emociones, por una canción, por las ilusiones y los recuerdos.


No hay nada como entregarse a un café o a una copa de vino, hablar atropellándonos con las palabras o disfrutar del silencio de nuestra presencia.


No hay nada como un amanecer a orillas del Main con la "ópera del futuro" como música de fondo...


Porque a pesar de ser consciente de estar en Bornheim más de una vez me sentí entre los muros del Guadalupe... Como si estos 7 años no hubieran pasado, como si ha pesar de haber cambiado tanto, siguiéramos siendo los mismos.


Porque ahora sin ninguna duda siento que, en lo más profundo de nuestro ser, somos los mismos de siempre. Con una pizca de coolness in crecendo que nos hace todavía más adorables.

La amistad es para mí la prueba de que existe algo más fuerte que la ideología, que la religión, que la nación. En la novela de Dumas, los cuatro amigos se encuentran a veces en bandos opuestos, obligados a luchar entre sí. Pero eso no altera su amistad. No paran de ayudarse, secretamente, con astucia, burlándose de la verdad de sus respectivos bandos. Han puesto su amistad por encima de la verdad, de la causa, de las órdenes superiores, por encima del rey, por encima de la reina, por encima de todo.”

La identidad, M.Kundera


Yo no lo habría dicho mejor, ni de otra manera.



Gracias por todo.

lunes, 3 de mayo de 2010

Tanz in den Mai...Walpurgisnacht

Un contexto inimaginable, mágico, inefable.

Afueras de Heidelberg, alto de una montaña, un viejo anfiteatro en ruinas.

El atardecer eclipsado por la aparición de los primeros fuegos.

La noche tranquila, una brisa cálida y húmeda que acaricia las copas de los árboles.

La luna llena perfilando de plata las nubes en el cielo.

Piedras con historia reviviendo bajo la luz de las hogueras.

Malabares con fuego, timbales y el rumor de conversaciones y del viento entrelazando las ramas de los árboles.

Las luces de la ciudad en la lejanía saludando la quietud del bosque.

Charlas profundas, desnudando almas bajo el calor de las llamas.

No puedo describir el conjunto, sólo las sensaciones que recuerdo de aquel día. Como la subida hasta la montaña, una hora cuesta arriba caminando con llovizna, cansancio de una semana agotadora pero con el ánimo suficiente para cantar y reír con cada paso. O la bajada en la más completa oscuridad, ayudándonos para no caernos, desde lo más profundo del bosque y la vuelta a la civilización.

Sólo me queda añadir que si por casualidad alguno de vosotros coincide algún 30 de abril cerca de Heidelberg no os perdáis esta experiencia.



viernes, 30 de abril de 2010

Rinascenza

Creo que nunca se es demasiado joven ni demasiado mayor para renacer. Como que nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde. Somos nosotros y los estímulos que nos impulsan cada día los que decidimos el momento justo de hacer las cosas. Es nuestro corazón el que le guiña un ojo a la cabeza para decirle "allá vamos, no pienses más!".

Y es que, a veces, pensar es malo, pues te impide ver todo lo que tienes delante, te hace olvidar la intrínseca poesía que perfila el momento más intranscendental, haciéndolo único e irrepetible.

Yo quiero de vuelta esa poesía, ese sentimiento de plenitud que me recorre cuando siento el murmullo del mar a mis espaldas, con el fragmento de una canción, un libro, o ambos, que hacen vibrar cada átomo de mi ser, con la fantasiosa realización de un proyecto, una aventura, con la muda contemplación de las últimas gotas que caen, silenciosas, de un portal tras un chaparrón, ese renacer del arco iris tras una tumultuosa cortina de lluvia...

Por qué cuándo lo tenemos todo nos empeñamos en torturarnos con la única cosa que no tenemos? Por qué no ser feliz con la bolsa de las 99 monedas de oro sin pensar en conseguir a toda costa la centésima? Más importante que la búsqueda de un anhelo es saber reconocer cuándo se halla ante nosotros. Y saber esperarlo.

Porque, quién sabe lo que nos depara el destino, cuánto tiempo más hemos sido obsequiados con este preciado don que a veces no sabemos aprovechar y luego lamentamos haberlo perdido... Y, sobre todo, qué poco cuesta saludar al día con una sonrisa!

Gracias a todos los que, desde lejos y desde cerca, me habéis traído de vuelta y, sobre todo, me habéis recordado que fui, soy y seguiré siendo un espíritu libre!


Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú. Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.


Y es que sólo nosotros mismos y nadie más tiene el mágico poder de hacer que la vida sea maravillosa, así pues, a qué estamos esperando? ;)

martes, 6 de abril de 2010

Ostern

Ha sido la semana santa más corta de los años que llevo vividos, con pseudovacaciones de viernes a lunes (ambos incluidos) y paradójicamente, una de las mejor aprovechadas.

Y es que es cierto eso que dicen de que querer es poder. Poder estudiar y querer hacer muchas cosas es compatible. Porque a veces se quiere estudiar pero se necesita hacer algo allén de los mar... apuntes (el subconsciente me traiciona demasiado, quiero horizontes abiertos!).

Como disfrutar de un tenue sol arrojado con fuerza sobre las mejillas por un viento gélido cruzando el bosque en bici, dejar que un libro te alicate el corazón con cada palabra, reencontrarse con las ganas de cocinar para ti y para otros, sentarme por primera vez frente al televisión de mi salón y ver Matrix, un peliculón de la infancia, en alemán y comentar a un Keanu Reeves más impasible que nunca, "echar de menos" a Cifra al día siguiente con Matrix Reloaded, una barbacoa con carne, salmón, piña y cebolla caramelizada, nadar 2 km y sentirme nueva, echar unos tiros a basket hasta acabar con un dedo azul, un brunch de Pascua que probó el límite de mi estómago, celebrar la Pasquetta con la clásica Colomba a falta del Roscón, limpiar la casa al ritmo de la música, leer/escribir desde el sofá con la luz del amanecer entrando con fuerza en mi salón limpito, saciar un antojo de tortilla y pan tumaca, aprender a hacer pizza, que el no entender el alemán bien nos lleve a entrar gratis en una fiesta, estudiar en el Herrngarten a golpe de guitarra y de gaita (sí, de gaita también!) bajo un sol espléndido, retomar el gusto por aprender a bailar salsa.

Y, todo hay que decirlo, el temario de mi examen del viernes, el último y definitivo, está casi acabado.




OUYEAH!


viernes, 2 de abril de 2010

Dritten Semester

Y uno, dos y tres. Ya estamos en el tercero, ya se acerca el final.

¿Que qué viene después del tres? Eso también me gustaría saber a mí. Pero puede que de vez en cuando no venga mal un poco de incertidumbre. Tengo que reconocer que tenía mi vida demasiado planeada y ahora que se han soltado algunos cabos llega la angustia de tener que decidir tu futuro de nuevo. O no... veamos qué me depara el destino. Cada tanto hay que dejar algunas puertas abiertas a la magia del azar. En tres palabras: Magia. Azar. Destino.

Pero hablábamos del tercer semestre. Creo que podría resumirlo también en pocas palabras.

Nieve.
Estudio.
Despedidas.
Momentos.
Reencuentro.

Las dos primeras no requieren demasiada explicación, resumen un maravilloso Darmstadt completamente nevado y los exámenes aprobados que anuncian el fin de una era.

Las despedidas son la única mancha borrosa dentro de la imperturbable serenidad Erasmus. Gente que se va, gente con la que condividiva cenas, fiestas, cafés, backgammon, momentos...

De entre todos ellos, Aline, alguien con quien desnudaba mi alma frente a una taza de té, alguien que me ayudó a redescubrir mi sonrisa con cada pequeño detalle y me convenció de que lo mejor aún está por llegar. Te lo he dicho ya mil veces pero te lo digo de nuevo... gracias! Cada día compruebo la temperatura en igoogle para ver cuándo me podré poner finalmente el vestido:)
A veces parece increíble como un puñado de meses te hacen vivir tan apasionadamente, tan intensamente, agarrando la esencia de cada minuto con fuerza entre las manos.

Momentos
como el carnaval en Köln y en Meinz, de cortinas y flores, un giorno en el cual después de comerme toda la nieve de la montaña, aprendí a esquiar, fiestas temáticas, intentar bailar funk imitando las mejores caderas brasileiras, cumpleaños, cenas de WG, happy hour del Ratskeller, cocinar con sal del Himalaya, trazar con colores planes de un viaje junto a una dunkel, un tour de force por un soleado Paris más encantador que nunca, una serata de Shisha, la pausa del café, aprender a hacer mojitos, feijoadas, sobrevivir al waterpolo, una canción, un grill mit deutsch sprechen, óperas en Darmstadt y Frankfurt, cubrir la no escasa superficie de mi mejilla con un shamrock el 17 de Abril, sobremesas de dardos, estudio en el Schloss con aperitivo en el Ratskeller, un remember de girls dinner, un té por skype, schnäpsen en la A5, conocer Hamburg y cada bar a marchas forzadas, volver del proyecto y relajarme cada vez con un té diferente en el 6A-82, un día de deporte improvisado, ir en bici con un sol radiante, las flores que comienzan a crecer en el sendero que cruza Karlshof, organizar un grill y descubrir cuando esta todo listo que se han llevado tu carbón y barbacoa (y aún no ha aparecido...), tomar un helado en una terraza con sol y con la mantita sobre las rodillas, una rubia que te hace compañía, nadar hasta adormecer la mente inquieta, cenas multiculturales donde todos cocinan un poco, las últimas luces del ocaso que doraban los chorros de agua relajantes del Jugendstillbad.

Reencuentro.

Conmigo misma, con los libros, con el blog, con amigos, con nuevos proyectos, con mi sonrisa.

La felicidad es el anhelo por la repetición.

Y es que no dudaría en repetir todos y cada uno de esos recuerdos felices. Como tampoco inventar nuevas ocasiones donde ser feliz.

Y siguiendo ese reencuentro con la felicidad, repito palabras más de una vez repetidas. He aquí la gran verdad de la literatura, pues dicen que literatura consiste tan sólo en escribir algo que, una vez escrito, será leído más de una vez.

“Quizá fuese porque yo había cambiado. Acaso la virtud me abandonó. Tal vez en aquel instante yo hubiera sanado al enfermo o vuelto la vida al moribundo. Convencerse a sí mismo es dudar. La duda y la incertidumbre son consustanciales al hombre. Mas yo no dudaba; me hallaba en una región angélica. Había vuelto la espalda a mi libertad para dejarme apresar por los grilletes del tiempo y del espacio. Y ahora mi esclavitud no era una carga sino un don.”

El ángel sombrío, M. Waltari.

sábado, 27 de marzo de 2010

...Epílogo...

Amanece en el puerto de Hamburg. Las primeras luces de la aurora se alimentan del olor a brea y sal y las voces de los comerciantes.

El alba despunta tranquila, de una melancólica serenidad irradiada por las aguas del Elba. Los mástiles se alzan al cielo, arropados por un tenue rumor de mar que va in crescendo con el bullicio del puerto.

En el fischmarkt los pescadores intentan vender su mercancía a precios ajustados. Todo tipo de pescados, cestas de fruta, tés, cafés de aromas internacionales, bollería, teteras, pañuelos compiten por atraer la atención del viandante.

Dentro de la casa de subastas, un grupo de viejos rockeros refuerzan la vigilia de la gente que llega de St. Pauli y Reeperbahn. Extravagancia cosmopolita. De repente, una canción que saca a la gente a la pista en un descoordinado baile de madrugada. Recuerdos que asaltan la mente adormecida, bocetos de ilusiones compartidas. Notas arrancadas a dentelladas de guitarras doloridas.

Mientras, el río discurre inexorablemente, en un ir y venir de ondas arrastrando pensamientos que buscan encauzarse en la vida. La musa inspiradora emerge de unas aguas adormecidas. Y en todo momento la brisa marina acaricia las mejillas con unos versos etéreos de un Poeta eterno, un Poeta de tierra, aire, mar y cielo.


Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda.
Limpidez cuya extraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda..

¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.

Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.

Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.

Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es de día.


Miguel Hernández (30 oct 1910-28 marzo 1942)

lunes, 11 de enero de 2010

Feliz deslizamiento!

Dicen los alemanes para felicitar el año ¨einen guten rutsch ins Neue Jahr¨, que en lengua cristiana viene a decir algo así como ¨buen deslizamiento de año nuevo¨ y que metafóricamente significará algo como ¨ten cuidado cuando vayas a esquiar en la Semana Blanca¨ o, simplemente, ¨trata de no estrellarte en lo que te propongas y comienza el nuevo año como es debido¨.

Yo todavía no he ido a esquiar pero me siento como si hubiera rodado ya tres veces ladera abajo.

He comenzado el año con todas las inseguridades e incógnitas que nunca había tenido, las cuales, por tanto, no sé cómo afrontar. Te paras a pensar en lo feliz creías que serías cuando acabaras la carrera, y ahora que estás cerca no hay nada que te gustaría hacer. En cómo soñabas con que querías vivir fuera de España un tiempo y cambiar de aires sin pensar en el riesgo de ser de muchos sitios pero de ninguno a la vez. En que echas de menos la mundana cotidianidad.

Sin embargo, entre tanta negrura hay que dejar un pasar al menos un destello de esperanza. Las cosas van saliendo, o eso espero, sólo que más lentamente de lo esperado.

Por eso, este finde, con Darmstadt cubierta de nieve más que nunca, me dejé caer por una pequeña ladera de Matildenhöhe en un deslizamiento perfecto. Y por primera vez en lo que va de año sonreí, con una risa de una armonía tan pura como el perfecto manto blanco que me arropaba. Y me mojaba, el frío que siento en los pies es algo que no se puede percibir de la foto, pero está ahí.


A diferencia de la lluvia, de una monótona melancolía, la nieve, pese al frío que trae consigo, endulza el ambiente, hace que la ciudad parezca que ha sido espolvoreada con azúcar por algún coloso anónimo. Y a mí me encantan los dulces. Y me gusta la nieve.