Las gotas que no cesan, las obras que se acallan.
Los andamios la visten de polvo y hierro.
Y la lluvia se calla.
Se oyen pájaros que cantan.
Unos árboles desnudos que esperan vestirse de luz y de esperanza.
La primavera se esconde... todos la aguardan.
Y es que esta mañana-mediodía me ha despertado el sonido de la lluvia amainando.
Está claro que Praha me ha abierto un poquito los sentidos. Sobre todo la vena literaria que estaba aletargada en mi interior. Y si a eso le sumamos que un día como hoy, hace ya 67 años, murió uno de mis poetas favoritos, Miguel Hernández, y que me he puesto a reeler todo lo que he encontrado suyo, pues todo suma.
Y esta mañana, con la vista fija en las últimas gotas del chaparrón matutino, me vinieron a la mente estos versos.
Pintada, no vacía,
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.
Y no podía faltar uno de mis poemas favoritos, Antes del odio, un canto al amor, la esperanza y la libertad desde su cárcel.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor,
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz,
comiendo paz y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo sólo,
sólo por amor.
Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.
Esperanza, mar, desierto,
sangre, monte rodador:
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.
Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante, y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre,
sólo por amor.
No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión:
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy. Siénteme libre.
Sólo por amor.
Qué rabia que se fuera tan joven... Qué pena no haber podido conocerlo... Qué fuerza y sentimiento hay en cada uno de sus versos...
Para los que no lo conozcáis, si queréis leer una poesía que sale directamente del alma: http://mhernandez.narod.ru/poesia.htm
Y alegrando un poco este obituario, ¡esta tarde ha salido el sol! pero poco antes de que anocheciera, así que apenas se ha notado... Ahora que estoy de vacaciones y sé que en España están de manga corta tengo una envidia más grande... y más sana, por supuesto.
Por cierto, ¡feliz cumpleaños papá!:)
