Exámenes y la gente de siempre en España, y fiestas erasmus, continuado intento de estudio, algún que otro cumpleaños que celebrar, en resumen, siempre algo que hacer nuevo en Darmstadt.
Hace dos semanas estaba yo en la Italienische Party, la primera de este 2009. Lo que iba ser un ir y saludar a la gente acabó siendo en el primer cerrar de fiesta del año... Y es que los romanos pueden ser muy convincentes y bastante buenos festejando, sino no hay más que pensar en las bacanales que se pegaban hace unos cuantos miles de años.
Y, cómo no, una visita al Flohmarkt. Es algo que debe de ser racionado, sino uno corre peligro de coger el síndrome de Diógenes y tampoco es recomendable, las habitaciones son grandes pero no tanto, y siempre hay que pensar en el hueco para las visitas...
Tocadiscos de época, radios de barcos antiguos con brújula y astrolabio que seguían funcionando gracias a alguna magia del pasado, un cuerno enorme de marfil o algo que se le pareciese como esos que utilizan en las películas para llamar a la lucha, un teclado antiquísimo, un violín sin cuerdas pero con mucha historia, chatarra, mucha chatarra variada, y lo que más nos llamó la atención: bombas, casquillos de bombas vaciados de metralla que el pobre hombre nos intentaba vender como floreros/paragueros de 1 metro de alto... Con oferta de 2x1 incluida.
Al final compramos lo más últil para el momento: una raqueta Wilson con funda pero con más años que el sol por 1,5 euros y un libro de "Los 5 junto al mar" auf Deutsch, natürlich!!! por 0.25 centimillos.
Luego vino el cumple de Jose y llenamos su mesa del comedor de los más
Luego me fui, luego volví, ayer, justo a tiempo para otro cumpleaños y la Französische Party, para ver de nuevo a la gente pero no caer en la trampa como la última vez y conseguir levantarme a una hora prudente (de día xDD), pues el primer examen erasmusero es el martes, y aprobarlo es cosa seria. Además de unos trabajillos que me quedan pendientes de entregar aquí... ¡y en alemán! :S
Ahora que lo escribo me entra la risa... ¡soy una erasmus responsable!
