Darmstadt

Darmstadt
genau!!

jueves, 11 de noviembre de 2010

From París with love


La vida da mucha vueltas, y está siempre en movimiento.

Fene-A Coruña-Madrid-Darmstadt... París!! Finalmente, el sueño dorado ha sido alcanzado :)

The passenger, conservando siempre, como no podía ser de otra manera, su más pura esencia se traslada a su capital favorita y disfruta de una nueva vida, nueva rutina, nuevo/primer trabajo, nuevas calles, nuevos amigos, nuevas experiencias, nuevas sorpresas... y todo en un nuevo blog ;)

Más información sobre nuevas venturas y desventuras en:

http://the-boheme-passenger.blogspot.com/

PD. La respuesta al enigma del post anterior, para aquellos despistados era bien fácil... Una cara y pan... et voilà!

miércoles, 6 de octubre de 2010

Epílogo


Como bien decía mi querido Señor, nunca pongas un punto final, sino un punto y a parte. Yo estaba convencida de que el erasmus no podría aportarme nada más, que estos dos años habían sido más que suficiente. Parece que, de nuevo, estaba equivocada. Aunque esta vez la equivocación fue la más dulce y risueña posible.

Otro año erasmus empieza de nuevo, cambia la gente, pero el espíritu es el mismo. Reunidos, cenas, bebidas, planes de viajes, cocina creativa-surrealista-casera, mucho Federweisser, gente que entra, sale, que viene, que va, gente que te cae bien, muy bien, canciones que hacen vibrar el alma y saltar el corazón, una risa alocada, una sonrisa sincera.

Han sido los últimos y mejores días en Darmstadt, no podía pedir una despedida mejor ni un Karlshof más soleado. Es increíble cómo te sorprende la vida cuando menos te lo esperas, y lo mágico que eso resulta cuando pasa. Me encanta.

Me encanta lo que he vivido, lo que estoy viviendo y lo que me queda por vivir. Tengo ganas de reencuentros como el de la semana que viene, tengo ganas de otros dos, tres o cuatro días mágicos por Darmstadt en noviembre, tengo ganas de empezar de cero en París, Berlín... Groenlandia??!! Quiero añadir a mi infinita lista de libros una lista más larga todavía de canciones. Y dejar que sus notas sacudan mi espíritu con la misma fuerza que lo hacen estas palabras. Y aprender a tocar la guitarra en cuanto me asiente... Y conocer nueva música que escuchar hasta el agotamiento.

Y cocinar hasta morirme de risa, sea ajo o tiramisù. Y hacer del REWE un parque de atracciones. Y contar los fideos de una fideuà. Y tratar de volar en una bici azul. Hacer gymnastik en el Schlosskeller y esquivar las multas de la polizei de noche. Reencontrarme con mi 6A 81 y echarlo de menos a rabiar. Reencontrarme con quien que ha sido parte de mi esencia y dejarlo marchar con una sonrisa. Imaginar cómo montar una regata con barcos de huevo kinder (para quien no lo haya intentado, es todo un reto). Y reírme a carcajada limpia. Y dejar que hablen las miradas. Y mirar el cielo estrellado desde el balcón de Karlshof. Y escuchar la melodía de los árboles con los ojos cerrados desde el césped soleado del Herrengarten. Y sentir que tienes una fuerza de gigantes, que eres imbatible.

Recordar el romanticismo de mi más pura esencia.

Y que el Kharma siga haciendo efecto, que lleve sobrepeso y la azafata me sonría. Y un vuelo puntual. Y sentir cómo se me encoge el corazón al ver desde el cielo Madrid iluminado. Y una sorpresa en el aeropuerto, con el mejor cartel-jeroglífico de bienvenida posible que te hace sentir en casa... ¿quién no lo adivina?





















Siempre es bonito volver. Y sentir que la vida, cada día que pasa lo tengo más claro, que la vida es chula, muy chula!!! (quiero esa camiseta!)

La solución al jeroglífico se publicará en el próximo post.



P.D. Y sigo escuchando-cantando-saltando-bailando LA canción... :)

P.P.D. La mejor receta jamás escrita. Gracias mañico.


REALIDAD SOBRE POSTRE CASERO

Paso 1) Compra de ingredientes para Tiramisú:



- Huevos



- Bizcochos



- Mascarpone



Paso 2) Pregunta:



- Ya está todo?



Paso 3) Respuesta:



- Si, claro

Paso 4) Realización del postre en cuestión, dudas:



- ¿Tenemos azúcar, café, ron, batidora, montadora, 2 recipientes cuadrados, 3 redondos y chocolate?



Paso 5) Realidad, respuesta a las dudas:



- No, mierda, Ana tiene? Ivan tiene?



Paso 6) Admisión + confianza:



- Seguro...tienen de todo.

Paso 7) Elaboración:



- Batir, montar y "desmontar" todo en uno en, cómo, cuando se usa una máquina de cocina, la cosa puede acabar mal...



Paso 8) Montaje:



- Paso al montaje del flan, hay no...tiramisú...previa regada con litro and a half de Ron; puesta en nevera.



Paso 9) Sorpresa máxima:



- Tiraflansú delicioso, me gusta que las cosas salgan bien...!

viernes, 1 de octubre de 2010

The End

Llevo mucho tiempo retrasando la escritura de este post, pues es el más especial de todos, y requería mucho cuidado y sobre todo mucha inspiración.

Resumir y despedir estos dos años no es cosa fácil.

Y es que un día como hoy, 1 de octubre de 2008 llegaba yo a Darmstadt. En aquel momento no lo sabía, pero ese día cambió mi vida para siempre.

Dos años, nada más y nada menos. ¿Y qué ha pasado con ellos? Pues que he vivido, ¡vaya si he vivido! He vivido con todas las consecuencias, buenas y malas. He sentido la felicidad y el sufrimiento más cercanos que nunca, esos dos compañeros de viaje que están presentes a lo largo de nuestra vida. He experimentado el dolor y la pérdida, despedidas y reencuentros, risa y llanto, he sentido mariposas exaltadas en el estómago, he conocido a gente increíble, y he experimentado su bondad, empatía y tolerancia, sus sentimientos más humanos.

Creo que no cambiaría nada. Todos los errores cometidos no son más que tiernos pasajes de nostalgia. A veces, equivocarnos nos ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva. A crecer más como personas. A valorar más aquello que poseemos. A aprender a ver la vida como un río que fluye incansable, a comprender que nada es eterno, que todo fluye, a desafiar los cambios que se suceden con un sonrisa.

Quizá lo único que haría si pudiera vivir de nuevo serían más cosas, todo aquello que me quedó pendiente, las oportunidades que en su momento dejé escapar. No obstante, en el fondo no me arrepiento, pues creo que siempre tendemos a desear más de lo que tenemos, a planear más de lo que podemos y al final no disfrutamos como deberíamos cada pequeño logro.

Y es que hago balance y en mi rostro se dibuja una sonrisa. De hecho, ahora mismo estoy escribiendo palabras perfiladas de sonrisas. Cada pequeño momento, incluso cuando desde el salón observaba solitaria los eternos días de lluvia azotar las ventanas, ha tenido su momento de magia. Y eso es lo que cuenta.

Con un nuevo objetivo descubierto, la búsqueda de la felicidad espontánea. Esa que no requiere que ocurra nada para hacerte vibrar de alegría. Y de la risa ligera, esa que ahuyenta todos los males, pues cuando te ríes no hay tiempo para pensar.

Y, sin embargo, no tengo nada. Ni trabajo, ni casa, ni compañero de viajes. Pero me tengo a mí de una pieza, y a unos amigos increíbles que me cobijan cuando me hace falta. Y toda una vida que construir por delante.

Así pues, me siento un manojo de ilusiones y sueños, libre y sonriente. Me siento más madura, más fuerte. Más tranquila. Más alocada. Me siento yo en mi más puro estado, con ganas de empezar de nuevo de cero, de reinventarme un poco cada día.


Et voilà, eccomi, la rosa azul de todos los colores.
The eternal passenger. Por y para siempre... e comunque.
Mejor que nunca.



"Libre soy, ¡siénteme libre!"
M.H.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Morgensonne - Mittagsonne -Abendsonne

Alemania nunca parece tan increíble como cuando el sale el sol.

Desde que veo los primeros y débiles rayos aflorar por la ventana ya siento que, independientemente de lo que todavía quede por pasar, va a ser un gran día.

Y abres el mail con ilusión y expectativa de miles de ofertas de empleo. Y cruzas el sendero boscoso de entrada a Karlshof con una sonrisa. Y tienes ganas de hacer mil cosas. Y las haces.

Y encuentras respuestas, nuevas metas, nuevos objetivos. Y te inspiras a escribir estas y muchas más líneas. Y disfrutar de los pequeños placeres del día a día, de cocinar en compañía, de no cansarte de escuchar mil veces la misma melodía, del atardecer rojo ígneo desde Matildenhöhe, de... de ser sencillamente feliz.

lunes, 27 de septiembre de 2010

...verliebt in Berlin...


Berlín, qué ciudad tan mágica. Incluso cuando llueve y no apetece nada salir, te acaba atrapando, seduciéndote a desafiar el mal tiempo y recorrer sus calles.

Y si, por añadidura, la compañía es la mejor posible, si se hace un pequeño remember de una clásica cena en Karlshof, se inventan platos nuevos donde se cocina con muuuucho ajo (pero que mucho!), se aprende a hacer baklava y empanada gallega y se invita a tanta gente, alguna desconocida, como platos hay en casa, el resultado no hace más que aumentar mi ya imperecedera sonrisa.
Y volver a hablar de nuevo mil idiomas a la vez: español, turco, francés, italiano, inglés y alemán, esta vez mucho alemán, y aprender algo nuevo de cada uno de ellos. Y conocer gente nueva, especial, descubrir un target que es posible, un brunch en pleno Kreuzberg soleado, hacer amigos y salir de fiesta con ellos, comprar libros en cualquier idioma por 1€, descubrir el encanto que hay en el bar de shisha más cutre jamás imaginado, planear futuros reencuentros, soñar con ellos.

Me siento melancólicamente nostálgica y alegre. Mas, ¿es posible sentir nostalgia del futuro, anhelar lo que está por suceder?

Quizá sea a causa de la melodía que impregna estas letras que escribo. La canción, buscadla pues merece la pena: "El pico" de Ratatat, unos new yorkinos recién descubiertos y que me inspiran de un modo extraño... Ellos, o la ciudad, o la vida en general...


Y es que... viva la vita y es lebe Berlin!!

lunes, 6 de septiembre de 2010

:-)

Sonrío.

Una brisa fría bajo el cielo estrellado. Aumento el pedaleo, dejo al viento peinar mi pelo.
No sé por qué sonrío, pero sonrío.
También sonrío al escribir estas líneas.
Y es que creo que a veces cometemos el error de pensar que necesitamos algo más para sonreír, pero no, la sonrisa esta dentro de nosotros mismos. Más grande o más pequeña, más sincera o más traidora, pero está en nuestro interior.
Y sigo sonriendo.
Pedaleo con fuerza y siento que me falta algo. O no... engaños de nuestra percepción egocéntrica. La noche extiende un manto de una dulzura encomiable.
Me encanta mi sonrisa. No la puedo ver, pero la siento. Es increíble como el movimiento de miles de músculos imperceptibles puede revitalizar el alma más marchita.
Darmstadt y sus calles vacías, sus casas de colores, los árboles susurrando una tierna melodía.
Sonrío porque sonrío.
Una vez leí a Descartes que decía que la tristeza de una causa verdadera no tenía parangón con la alegría improvisada, animándonos de este modo a improvisar la alegría de cada día. La sonrisa de cada instante.

Essì... puede que sea cierto algo que una vez me dijeron de que dopo la tempestà c'è la calma, dopo il dolore la gioia ha un sapore migliore e per fortuna l'orizzonte non è limitato...

Gràcies...

¡Sonrío!

:-)

jueves, 29 de julio de 2010

Verde, Guiness, acantilados y un cielo encapotado

Una isla, un Ford demasiado azulado, una semana, seis CDs, tres mosqueteros, una rosa verde y una rubia atrevida.


Podría resumirlo todo en esos conceptos, pero haré un esfuerzo y dejaré unas cuantas palabras para la posteridad de este viaje. Para su eterno recuerdo.

No era Viena, ni Bratislava, ni Budapest. Era Cork, Dublin, Belfast, Galway y Killarney. Era un billete asequible de ryanair y sobre todo muchas ganas de hacer un viaje.

Era un coche lleno de maletas, minibolsas de patatas fritas, latas y mucho sentido del humor. Un coche desde donde disfrutar del escaso sol irlandés, porque en cuanto poníamos un pie fuera de él el cielo se llenaba de nubes y comenzaba a llover. Eran unos mapas cutres donde faltaban muchas calles y donde había demasiadas cruces "Usted está aquí" para desconcertarnos. Era un relevo constante de copilotos, a cada cual más ingenioso.

Y sobre todo eran unos irlandeses locos, muy locos. Y también muy amables y atentos.

Y era un Cork lluvioso y gris pero con un encanto misterioso que afloraba en sus iglesias medievales de piedra gris negruzca. Y un Dublín lleno de la magia de los vikingos, de historias y paisajes de batallas contra los ingleses, de música y nacimiento de grandes artistas, de textos de Joyce por las calles.

Era también una Irlanda del norte de contrastes, un Belfast con carteles en cada esquina indicando una multa de 500 pounds por beber en la calle, eran muros llenos de pinturas reivindicativas, muchas banderas inglesas decorando las calles, era un compañero de hostal mago circense, un paisaje natural insólito, unos Giants Causeway pasados por agua.

Y eran unos acantilados de Moher de más de 200 metros de altura y 8 km de largo, una costa escarpada y un horizonte infinito, era un book de fotos y un subidón de adrenalina asomarse al borde y dejar la vista caer hacia el vacío.

Eran 9 hamburgesas y un hambre atroz, y una terraza de un pub donde se podía saludar a la gente desde la ventana de la habitación del hostal. Era Galway y la sidra irlandesa.

Era Killarney, el último día, una actuación brillante de Bambi y de Charlie y la Fábrica de Chocolate, era un parque de nacional precioso y un túnel de lavado.

Pero más que todo eso eran bromas, risas, películas, objetos, personas y todo lo posible deducible por gestos, eran neveras portátiles en cajas de cartón, eran dos imposibles de levantar por las mañanas, era un "Voy!", era un jugarse la vida por la izquierda, eran Foster, Guiness, Carlsberg y Harp, era perderse en el centro de la ciudad y para salir de ella, era hacer amigos, era estrés al volante (que no cuatros), era un desayuno-comida iralandés, y era un paisaje verde, muy verde, ¡verde que te quiero verde!, era un Slonsha en lugar de un Prost, era por amor al arte, eran sonrisas, era amistad, era la mejor compañía.

Continuará...