Darmstadt

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genau!!

jueves, 17 de junio de 2010

Risoterapia

Dicen que es afortunado el hombre que se ríe de sí mismo, ya que nunca le faltará motivo de diversión. Pero si te puedes reír con/de alguién más, la diversión se duplica.

Y es que el día más perdido de todos es aquel en el que no nos hemos reído. Por eso de vez en cuando una dosis de risoterapia, aunque sea muy intensiva, es muy importante. Porque la risa es un verdadero desintoxicante moral capaz de curar o por lo menos atenuar la mayoría de nuestros males. Y además, no hay ningún peligro si se supera la dosis. A pesar de que sea adictiva y pueda incluso provocar agujetas en sendos mofletes.

Cuando nos reímos, se nos ilumina el rostro, se relajan nuestros pesares y nos sentimos con fuerza para romper el mundo... y que nos rompan. Porque esperar a alguien en el a
eropuerto con un cartel de colores que dice "Mr. Petao" provoca una irremediable risotada. Porque la risa hace que andar perdidos por Frankfurt persiguiendo el tranvía número 16 y vías que terminan en la nada con un paquete de patatas fritas y dos cervezas para luego volver al mismo punto de inicio hace que lo que objetivamente sería la peor noche de fiesta se convierta en una de las mejores. Una noche mágica a la vera del río intentando descifrar los misterios de nuestras vidas. Y dejar adormecerte a orillas del Main de madrugada, estar a punto de despertarse en Heidelberg a las 8 de la mañana y después en la última parada del H y estallar a reír sólo de pensarlo. Reírnos de nuestros planes de futuro tirados sobre la hierba del Herrgarten. Reírnos de los rotos que se producen en una barbacoa. Reírnos de las historias del pasado, de una invasión de salón y de accidentes de bicicleta. Reírnos con tanta chapa mutua. Y a pesar de tanta risa puedo jurar que no estamos locos, es que somos unos risueños empedernidos.

¡Viva la risoterapia!


Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire,
pero no me quites tu risa!
Niégame el pan, el aire,

la luz, la primavera,
pero tu risa nunca porque moriría.

Pablo Neruda



martes, 8 de junio de 2010

Wroclaw-Krakow

Por fin una especie de sueño, una ilusión que no se pudo realizar el año pasado cumplida.

16 personas: 12 españoles, 3 portugueses y un brasileño.
Unas ganas increíbles de comernos (y bebernos) Polonia. Ni lluvia ni sol ni falta de horas de sueño pudieron con nosotros.
Siempre al pie del cañón, lo dimos todo.

Como la visita por Wroclaw recién llegados a golpe de lluvia y viento, luchando por sacar fotos sin salir volando con el paraguas despues de pasar la noche en Hahn, tratar de dormir en el tren hacia Krakow con una decena de espanoles montándola en el vagon y el riesgo a salir en fotos con la boca abierta, cenas y comidas en las terrazas de la plaza mayor de Krakow, una visita a Ausswichtz que nos puso a todos los pelos de punta, cañas y turismo por los alrededores del castillo, hacer que polakis, rupias, peniques, slovakis, chelines, stundes sonasen todos a slotis, abrir un vagon reservado en el tren, que venga el revisor a gritarnos en polaco pero mantenernos en nuestro sitio con una sonrisa, abrazar a un hombre chuletón por la calle, cantar canciones mas viejas que el sol a la luz de la luna desafiando a que lloviera de nuevo, pasear por calles de edificios desvencijados y mágicos, infinitas versiones del chiste del pavo, hacer turismo a las 7 am y descubrir que aun hay cosas por ver, no separarnos ni un momento, dormir en el hostal 16 personas con reserva para 13 aprovechándonos de un conserje que llevaba treinta horas sin dormir, atardecer en los alrededores del castillo de Krakow, una cabalgata de dragones en la plaza principal, ver amanecer desde la ventana de una casa-discoteca con un temazo de fondo, hacer el check-out en pijama, entregar la llave de la habitacion y despues ducharse, unas minas de sal impresionantes y sobrecogedoras, risas y sonrisas, y esta gran foto de grupo en el amanecer de Wroclaw después de salir de un bar de camino al aeropuerto para grabar el viaje en nuestros recuerdos.


lunes, 7 de junio de 2010

Un breve inciso: el tren

Es mágico viajar en tren.

Y puede que el tren más destartalado y menos confortable sea más especial si cabe.
Hay una armonía en el transcurrir del paisaje junto a la ventana, en el sosiego que produce en traqueteo de la máquina sobre las vías.
Hay un "algo" que no sé bien definir... n'est-ce pas, Mike?


Y mientras dejaba que el viento golpeara con fuerza mi rostro, los pensamientos se concentraban, ideas, recuerdos, todo pasaba fugazmente por mi cabeza. Aunque sólo por un corto instante de tiempo, después la mente en blanco, y me quedé sola con el paisaje. Con retazos de una canción anclados en el aire...

...antes de hacer la maleta

y pasar la vida entre andenes,

deja entrar a los ratones

para tener quien le espere.

Sueña con su melena

y viene el viento y se la lleva,

y desde entonces su cabeza

sólo quiere alzar el vuelo...

...sueña que sueña la estrella...