Darmstadt

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genau!!

viernes, 21 de mayo de 2010

Amistad

Dicen que "Un amigo es alguien que conoce la canción en tu corazón y puede cantarla cuando a ti ya se te ha olvidado la letra."

Nada más cierto.

No hay nada como un reencuentro con los amigos de siempre para recordarte quién fuiste, quién eres y quién puedes llegar a ser.


No hay nada como dejarse llevar por el momento, por las emociones, por una canción, por las ilusiones y los recuerdos.


No hay nada como entregarse a un café o a una copa de vino, hablar atropellándonos con las palabras o disfrutar del silencio de nuestra presencia.


No hay nada como un amanecer a orillas del Main con la "ópera del futuro" como música de fondo...


Porque a pesar de ser consciente de estar en Bornheim más de una vez me sentí entre los muros del Guadalupe... Como si estos 7 años no hubieran pasado, como si ha pesar de haber cambiado tanto, siguiéramos siendo los mismos.


Porque ahora sin ninguna duda siento que, en lo más profundo de nuestro ser, somos los mismos de siempre. Con una pizca de coolness in crecendo que nos hace todavía más adorables.

La amistad es para mí la prueba de que existe algo más fuerte que la ideología, que la religión, que la nación. En la novela de Dumas, los cuatro amigos se encuentran a veces en bandos opuestos, obligados a luchar entre sí. Pero eso no altera su amistad. No paran de ayudarse, secretamente, con astucia, burlándose de la verdad de sus respectivos bandos. Han puesto su amistad por encima de la verdad, de la causa, de las órdenes superiores, por encima del rey, por encima de la reina, por encima de todo.”

La identidad, M.Kundera


Yo no lo habría dicho mejor, ni de otra manera.



Gracias por todo.

lunes, 3 de mayo de 2010

Tanz in den Mai...Walpurgisnacht

Un contexto inimaginable, mágico, inefable.

Afueras de Heidelberg, alto de una montaña, un viejo anfiteatro en ruinas.

El atardecer eclipsado por la aparición de los primeros fuegos.

La noche tranquila, una brisa cálida y húmeda que acaricia las copas de los árboles.

La luna llena perfilando de plata las nubes en el cielo.

Piedras con historia reviviendo bajo la luz de las hogueras.

Malabares con fuego, timbales y el rumor de conversaciones y del viento entrelazando las ramas de los árboles.

Las luces de la ciudad en la lejanía saludando la quietud del bosque.

Charlas profundas, desnudando almas bajo el calor de las llamas.

No puedo describir el conjunto, sólo las sensaciones que recuerdo de aquel día. Como la subida hasta la montaña, una hora cuesta arriba caminando con llovizna, cansancio de una semana agotadora pero con el ánimo suficiente para cantar y reír con cada paso. O la bajada en la más completa oscuridad, ayudándonos para no caernos, desde lo más profundo del bosque y la vuelta a la civilización.

Sólo me queda añadir que si por casualidad alguno de vosotros coincide algún 30 de abril cerca de Heidelberg no os perdáis esta experiencia.