El disfraz: sencillo y de última hora. Ropa blanca, tela roja para el fají
Haupbanhof de Darmstadt: 10.45 am y a rebosar!!
Llegamos a tiempo para el desfile, el comienzo un poco soso (qué le vamos a hacer, es Alemania, no Cádiz) pero según pasaba el tiempo parece que los propios desfilantes se iban animando aunque el ambiente en la calle no decayó en ningún momento. Y sino, ya estábamos nosotros para montar la fiesta. Porque cantar, cantamos. El 1 de enero, 2 de febrero, 3 marzo, 4 abril, 5 de mayo, 7 julio SAN FERMÍN!!! dejamos que se oyera bien alto. Y la idea inicial de hacer algún encierro en el tren o por la ciudad se vio dificultado un poco por la falta de espacio, pero aún así no lo pasamos mal...

Y estaba hablando del desfile.
Pues como decía, el principio fue demasiado alemán e insulso, pero según pasaban las carrozas descubrimos que aquí también tienen su punto de humor negro y satírico, como muestran las fotos a continuación:
Y hablando de carrozas. Creo que todos nosotros hemos ido a alguna cabalgata en nuestra vida, ya sea la de reyes en Madrid o la más cutre de nuestros pueblos, en todas todas tiran caramelos, unos más ricos, otros patrocinados por Carrefour, pero caramelos al fin y al cabo.
Pues aquí no. Procedo ahora a ennumerar lo que recogimos (o cayó con fuerza y alevosía sobre nuestras cabezas):
-Bolsas de palomitas
-Pelotas de goma (esto era lo que más dolía)
-Chicles rellenos
-Condones
-Gofres
-Chocolatinas
-Onzas de chocolate a pelo, estás había que cogerlas al vuelo, porque había que ser muy valiente para comérselas una vez que se caían al suelo...
-Una cosa de plástico para poner tu nombre en la maleta
-Cajas de cerillas
-Y, por supuesto, ¡¡¡caramelos!!!
Y esto es lo que salió de mi mochila al llegar a casa, podéis creerlo o no, ¡¡yo en el momento tampoco me lo creía!!