Darmstadt

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genau!!

jueves, 1 de octubre de 2009

Hace un año...

Hace un año llegaba yo a Darmstadt, en eso pensaba esta mañana, cuando, al igual que un año atrás me perdía para encontrar la oficina de la coordinadora Erasmus, en un día también frío como el primer día, en unas calles inhóspitas que no me decían nada.
Oficina que, por cierto, no encontré. ¡Un minipunto para mi excelente orientación! Está claro, hay cosas que nunca cambian.

Un año.
Un año que lo ha cambiado todo.

Historias de la vida a parte, un breve inciso literario.
Porque hacía mucho que un libro no me tocaba tanto la fibra ni sentía un escalofrío al terminar cada párrafo, ni releía una y otra vez el fin de cada capítulo. Porque, también hay que decirlo, hacía mucho que no leía alguna historia con tintes rojillos. Por las descripciones más humanas y de una ternura insondable.


"- Pero ¡padre! ¿No se lo ha prohibido el médico?
- ¿Qué más da? ¡Hay que vivir!
- ¡Pues por eso!

El viejo calla y sonríe, paladeando su café. Luego empieza a liarse otro cigarillo".


"Esa es la verdad. El día es de los que mandan, sí. Pero la noche es nuestra".


"El pequeño David, el judío florentino, el estudiante de química destinado a la partida por sus conocimientos técnicos. David, de quien todos se reían cuando confesaba su miedo antes de cada operación en la que, sin embargo, luego se arriesgaba como el primero. David que, al fallar aquella noche la prueba de encendido, volvió a bajar solo hasta la vía férrea, arregló los contactos casi cuando el tren llegaba y, descubierto al replegarse, intentó en vano salvarse monte arriba de las ametralladoras, aunque aún tuvo fuerzas para arribar hasta sus compañeros. David que, perdidas las gafas en la última carrera de su vida, revelaba a la roja luz de las explosiones unos hermosos ojos oscuros, expresivos y profundos. Hermosos hasta que se quedaron fijos y empezaron a velarse mientras el cuerpo, dobladas las rodillas, se vencía hacia la tierra en los brazos piadosos de Torlonio, cuya mirada se iba empañando de lágrimas en un rostro desbaratado por la ternura."

La sonrisa etrusca, J.L. Sampedro.

3 comentarios:

LauradeexpatenChina dijo...

El libro mas bonito que he leido nunca, sin dudarlo.
Malas noticias, pequena: no creo que leas un libro asi nunca mas, porque no lo hay

LauradeexpatenChina dijo...

Siempre nos quedaremos la una a la otra para comentar!

--pab7oAB-- dijo...

la verdad es q es un libro muy tierno, a mi me gustó mucho pero bueno, no hasta ese extremo...
como q os quedais vosotras mismas para comentar?? sera q yo no os escribo en cada post, ejem ejem