Resumir y despedir estos dos años no es cosa fácil.
Y es que un día como hoy, 1 de octubre de 2008 llegaba yo a Darmstadt. En aquel momento no lo sabía, pero ese día cambió mi vida para siempre.
Y es que un día como hoy, 1 de octubre de 2008 llegaba yo a Darmstadt. En aquel momento no lo sabía, pero ese día cambió mi vida para siempre.
Dos años, nada más y nada menos. ¿Y qué ha pasado con ellos? Pues que he vivido, ¡vaya si he vivido! He vivido con todas las consecuencias, buenas y malas. He sentido la felicidad y el sufrimiento más cercanos que nunca, esos dos compañeros de viaje que están presentes a lo largo de nuestra vida. He experimentado el dolor y la pérdida, despedidas y reencuentros, risa y llanto, he sentido mariposas exaltadas en el estómago, he conocido a gente increíble, y he experimentado su bondad, empatía y tolerancia, sus sentimientos más humanos.
Creo que no cambiaría nada. Todos los errores cometidos no son más que tiernos pasajes de nostalgia. A veces, equivocarnos nos ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva. A crecer más como personas. A valorar más aquello que poseemos. A aprender a ver la vida como un río que fluye incansable, a comprender que nada es eterno, que todo fluye, a desafiar los cambios que se suceden con un sonrisa.
Quizá lo único que haría si pudiera vivir de nuevo serían más cosas, todo aquello que me quedó pendiente, las oportunidades que en su momento dejé escapar. No obstante, en el fondo no me arrepiento, pues creo que siempre tendemos a desear más de lo que tenemos, a planear más de lo que podemos y al final no disfrutamos como deberíamos cada pequeño logro.
Y es que hago balance y en mi rostro se dibuja una sonrisa. De hecho, ahora mismo estoy escribiendo palabras perfiladas de sonrisas. Cada pequeño momento, incluso cuando desde el salón observaba solitaria los eternos días de lluvia azotar las ventanas, ha tenido su momento de magia. Y eso es lo que cuenta.
Con un nuevo objetivo descubierto, la búsqueda de la felicidad espontánea. Esa que no requiere que ocurra nada para hacerte vibrar de alegría. Y de la risa ligera, esa que ahuyenta todos los males, pues cuando te ríes no hay tiempo para pensar.
Y, sin embargo, no tengo nada. Ni trabajo, ni casa, ni compañero de viajes. Pero me tengo a mí de una pieza, y a unos amigos increíbles que me cobijan cuando me hace falta. Y toda una vida que construir por delante.
Así pues, me siento un manojo de ilusiones y sueños, libre y sonriente. Me siento más madura, más fuerte. Más tranquila. Más alocada. Me siento yo en mi más puro estado, con ganas de empezar de nuevo de cero, de reinventarme un poco cada día.
Et voilà, eccomi, la rosa azul de todos los colores.
The eternal passenger. Por y para siempre... e comunque.
Mejor que nunca.
The eternal passenger. Por y para siempre... e comunque.
Mejor que nunca.

"Libre soy, ¡siénteme libre!"
M.H.
M.H.
3 comentarios:
:)
http://www.youtube.com/watch?v=1b26BD5KjH0
Ahora he terminado de leerte, me ha encantado.
Nunca pongas un final, sino un punto y aparte. Tu historia continua. Un día me llamaste romántico por algo que te escribí en un libro, pero creo que ese romanticismo lo llevas dentro de tu prisma de ver la vida. "Collige virgo rosas". Y recuerda que "LA VIDA ES CHULA" :P
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